Descuido Presidencial

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Escrito por:

Juan Echeverry Nicolella

Juan Echeverry Nicolella

Columna: Purgatorio

e-mail: juanecheverry@hotmail.com

Twitter: @JPEcheverry



En días pasados se celebró en Santa Marta el Congreso anual de la agremiación de ganaderos Fedegán. En el marco del evento se resaltaron varias situaciones políticas de importancia relevante para el país.

El presidente de la República no asistió a la reunión en la capital del Departamento del Magdalena, desconociendo no sólo la magnitud de la contribución del gremio al desarrollo de Colombia sino todo su potencial proyectado a futuro. Y es que la importancia de los ganaderos no es ni debe ser menor dentro del panorama económico de la Nación.

La ganadería colombiana genera un millón de empleos directos; equivale a nueve veces el sector palmicultor, seis veces el sector bananero, cinco veces el sector porcícola, más de tres veces el sector floricultor y el cafetero. Sólo la actividad ganadera genera casi el dos por ciento del PIB nacional.

Hasta ahí, preocupa que el Presidente Santos no los acompañe y prefiera el diálogo directo con quienes han extorsionado, secuestrado y asesinado a ganaderos desde hace décadas. Pero eso no es todo.

El crecimiento democrático de la humanidad, que aumenta exponencialmente, ha enfrentado al planeta con una crisis de alimentos sin precedentes.

Sin embargo, Colombia promete y puede convertirse en uno de esos pocos países que serán la despensa del mundo. Nuestra geografía y nuestros suelos, tienen fácilmente la posibilidad de duplicar la producción agropecuaria en la próxima década. Ante tremenda locomotora de verdad, duele, extraña y preocupa que el Presidente no asista a sus congresos. No sé cuál será la excusa de la Casa de Nariño al respecto, pero la responsabilidad con el presente y el futuro de Colombia demandaban la asistencia.

Mientras tanto, el ex Presidente Uribe le envió una carta a José Félix Lafaurie, Presidente de Fedegán, cuyas líneas fueron leídas en el evento. En ella Uribe no sólo reconoció y elogió las labores del ganadero colombiano. Fue también muy enfático al afirmar que ante la oleada de inseguridad que se vive en las zonas rurales del país, "al ganadero colombiano hay que defenderlo de los criminales y no confundirlo con ellos.

La confiscación de la tierra mal habida requiere celeridad que parece agotada, pero la empresa agropecuaria honesta demanda protección y respeto. Sin duda hace daño a la democracia que se legitime a secuestradores y narcotrafi-cantes, en este caso a las Farc, como válidos interlocutores para definir el horizonte del campo".

Ante la situación que vive hoy en día el gremio, su importancia para el futuro de Colombia y el descuido del gobierno, son por lo menos previsibles las reacciones de los ganaderos en Santa Marta: cinco minutos de aplausos a la carta de Uribe y el rechazo a la figura de Juan Manuel Santos.

Ñapa: entre la farsa de los diálogos en La Habana, la indecisión por el fallo de La Haya y la crisis en la imagen según las encuestas, se complica la reelección Presidencial. Y se complica gracias al mismo candidato, a sus metidas de pata, sus descuidos y sus titubeos: como japonés que se hace harakiri.



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