¡Mañana todos somos Venezuela!

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Escrito por:

Juan Echeverry Nicolella

Juan Echeverry Nicolella

Columna: Purgatorio

e-mail: juanecheverry@hotmail.com

Twitter: @JPEcheverry



Se equivocaba el Presidente Juan Manuel Santos al afirmar que Chávez representa estabilidad política para la región. Lo que sí puede garantizar cierta estabilidad en nuestro vecindario internacional son países democráticos con instituciones republicanas fuertes.

Por eso mañana es un día decisivo en la historia de Venezuela: los venezolanos tienen en Henrique Capriles la última oportunidad de conseguir el poder democráticamente. Aunque el gobierno de Hugo Chávez se ha sustentado con los votos, ya lleva 14 años en el poder, cambiando las reglas de juego y la misma Constitución. Ha extendido su control hacia el legislativo, el judicial y las instituciones electorales.

Un período más de Chávez sería correr el riesgo de la concentración absoluta del poder y allí no habrá elecciones que valgan. Lo que ocurra mañana será relevante para el comercio, la seguridad y las políticas exteriores de toda América Latina.

La llamada revolución bolivariana se ha encargado de hacer regalos y donaciones cuantiosas a gobiernos como los de Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Mientras tanto, el pueblo venezolano sigue teniendo buena cantidad de necesidades básicas insatisfechas, una creciente deuda externa y la tasa de homicidios más alta del continente. Todo, producto de unas políticas fiscales desordenadas e insostenibles que parecen contradecirse con la bonanza petrolera.

El candidato opositor ha señalado esas contradicciones y los mismos chavistas empiezan a pedirle cuentas a su líder. Por su parte, el candidato único de la oposición Henrique Capriles ha sido alcalde, gobernador y congresista.

Promete una reconciliación en el país, nunca ha perdido una elección y eligió como estrategia recorrer el territorio pueblo a pueblo. Parece generar una imagen de dirigente joven, fuerte y preparado frente a un Presidente enfermo, gastado por el poder y dueño de grandes burocracias. No desconozco el apoyo popular de Chávez. Él es además un grande de la comunicación política, pero definitivamente en esta contienda no es el mismo de antes.

Desde que la alianza de partidos en la oposición eligió su representante bajo el método de consulta popular, un conjunto de encuestas ha mostrado una tendencia de crecimiento permanente en cuanto a la intención de votos a su favor. Mientras tanto, y teniendo en cuenta el mismo grupo de encuestas creíbles, a Chávez le ha pasado lo contrario: su tendencia es consistentemente hacia abajo. Tal vez por eso es que el gobierno ha dado muestras desesperadas por no perder su imagen.

Ha obligado a los funcionarios públicos y militares a hacer parte de sus manifestaciones; arremete fuertemente contra su competidor; se negó a participar en cualquier tipo de debate sobre los programas de gobierno y lo peor: ha llegado a decir que si él no gana habrá en Venezuela una guerra civil. Y es que luego de tanto tiempo gobernando, le queda difícil sostener un conjunto de propuestas que no son más que sus mismas promesas incumplidas.

Pues bien, hace un par de semanas los porcentajes de aprobación de Chávez y Capriles se encontraron en lo que los encuestadores llaman empate técnico. Desde ese momento cada uno de los líderes políticos ha estado dedicado a atender sus cierres de campaña y demás mítines con grandes aglomeraciones de gente. Ambos se critican y generan tremenda polarización en Venezuela, pero lo importante es saber qué ha pasado mientras tanto con la voluntad popular.

Algunas encuestas indican, y yo les creo, que se ha vuelto a abrir la brecha entre los dos en disputa. Solo que ahora con Capriles arriba y Chávez abajo. Si eso es así, podemos afirmar que mañana Henrique Capriles estará en capacidad de ganar las elecciones con una diferencia de entre 500 mil y 1 millón de votos.

¿Respetará Hugo Chávez una decisión popular adversa? ¿Entregará el poder si no consigue su objetivo? ¿Interferirá en el conteo de votos? ¿Cómo influirá un posible gobierno de Capriles en nuestro proceso de paz?

¡Amanecerá y veremos!

Ñapa: Las encuestas no cuentan a quienes, por temor al régimen, responden que votarán por Chávez. O a los que se clasifican en el insondable "No sabe, no responde", cuando en realidad votarán por la nueva opción.



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