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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Muchos de los que inmigraron a las trece colonias originales en los USA, lo hicieron huyendo de la persecución religiosa en Europa, y buscando la libertad de culto que les era negada en el viejo continente.

Un océano de por medio entre ellos y sus detractores fue el precio a pagar. Sobre este ideal de libertad se construyeron los Estados Unidos de América.

Desde sus orígenes, nada hay más preciado para el estadounidense que la libertad individual, la cual se consagró constitucionalmente en el Bill of Rights de 1791. Es diciente que la primera enmienda del mismo, esté dedicada a preservar el sacrosanto derecho a expresarse.

Si adelantamos la película hasta el presente, lo primero que hay anotar, es que los medios de comunicación modernos, sobretodo la Internet, volvieron irrelevantes los océanos que nos separaban, así como muchas otras barreras sociales y culturales.

El concepto de territorio, se ha vuelto difuso, y quizás hasta obsoleto. Y las nuevas realidades han llevado a un choque entre los aún predominantes paradigmas sobre los que se edificaron los estados modernos, y la nueva realidad virtual, que nos obliga a convivir virtualmente, en un solo país, en una sola aldea global. La nueva realidad ha comenzado ha crear fricciones entre los aldeanos globales.

No es claro como el conflicto entre los múltiples sistemas legales alrededor del mundo y las nuevas realidades será resuelto. ¿Cómo armonizo mis derechos individuales nacionales con mis obligaciones globales?

Es latente el peligro de morir en el intento de lograr la convivencia pacifica entre todos los ciudadanos globales, el ciudadano, tal como lo concebimos hoy, tenga que renunciar a algunas de las libertades individuales, que tanta sangre han costado a través de los siglos.

Podría pensarse que estoy haciendo futurología o especulando sin fundamento, pero la verdad es que esta reflexión surge como consecuencia de lo que está sucediendo en estos momentos en los Estados Unidos con el personaje de pasado criminal, que supuestamente causó levantamientos y protestas en el mundo musulmán.

La supuesta ofensa es la descripción de Mahoma en términos considerados ofensivos, en una especie de película que el productor colgó en YouTube. Inicialmente se creyó que la reacción de los musulmanes, le había costado la vida al embajador de Estados Unidos en Libia. Hoy sabemos que no fue así.

Lo preocupante de este caso, es que Obama, salió a ofrecer disculpas diciendo que la película era repudiable, que no era un acto del gobierno, etc. El gobierno fue más allá, e intentó que Google, dueña de YouTube, bajara la película de la red, a lo que YouTube se negó, alegando, y defendiendo, la Libertad de Expresión. ¿No es acaso la función del gobierno tutelar efectivamente los derechos de sus nacionales?

Obama, en vez de defender el derecho del ciudadano a expresarse, por mas repudiable que fuera el documental, se excusa ante los fundamentalistas musulmanes. Esto equivale a sentirse avergonzado porque en los Estados Unidos exista el derecho a expresarse libremente.

El intento de apaciguar a los fundamentalistas árabes, llevó al gobierno de Obama a meter a la cárcel al productor, queriendo servirles la cabeza del oscuro personaje en bandeja de plata. Me pregunto yo, ¿qué sucedería si los católicos nos alebrestáramos cada vez que insultan a Jesús, al Papa o la Virgen?, ¿Cómo se comportarían los distintos gobiernos del mundo?, los muertos serían incontables.

Las vías de hechos de unas personas a miles de kilómetros de distancia, han puesto en jaque el derecho constitucional de expresarse libremente de un ciudadano estadounidense en su propio país, lo cual es ilegal bajo la normatividad vigente.

Es hora de que Obama, entienda que los Estados Unidos serán odiados a muerte por los fundamentalistas árabes. La raíz de ese odio visceral no es fácil de arrancar, y por tanto de nada sirven las disculpas ni los apaciguamientos. Es más, la demostración de debilidad crea riesgos innecesarios.

La naturaleza misma, y la historia nos muestran que cuando un líder es percibido como débil o vacilante, su liderazgo es puesto a prueba, lo cual generalmente involucra batallas, violencia y muerte. Irán así lo entiende.

La libertad del individuo es sagrada, y yo esperaría que cualquier intento por parte de los gobiernos para limitarla de manera importante, encuentre una reacción ciudadana violenta. Los grandes cambios casi nunca son posibles sin grandes traumatismos; queda por esperar como responderá el derecho ante los retos que le presenta la tecnología.

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