Es imperativo recobrar el rumbo

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Muchas veces por más que nos esforcemos por entender algunas situaciones, no lo logramos. Entonces procedemos a construir hipótesis que nos permitan romper la inercia y comenzar a buscar posibles soluciones. Esta es la hipótesis.

Por varios días anduve confundido por lo que viene sucediendo en Santa Marta entre la Alcaldía y el Concejo. Después de darle muchas vueltas al asunto, llegué a la conclusión de que lo que está sucediendo, es el síntoma más visible de la profunda crisis de liderazgo político, orfandad para ser más exactos, que está viviendo el Magdalena.

La debacle política del Departamento producto de los escándalos de la parapolítica, entre otras causas, ha llevado a que ya no haya jefes políticos con presencia efectiva en la región, que le pongan orden a sus huestes. Esto está teniendo repercusiones a nivel institucional, especialmente a nivel administrativo.

Los debates del Concejo de Santa Marta dan grima por la falta de seriedad y porque acusan mala fe. Tenemos un Concejo dedicado a destruir, criticar y a exigir la renuncia del alcalde por esto o por lo otro.

La verdad señores concejales, es que si fuera cierto que el alcalde tiene que renunciar, ustedes con él. Si a los concejales les importara la comunidad, su retórica y su actuar serían muy distintos; en vez de dedicar tanto tiempo a criticar y destruir, lo dedicarían a construir y a trabajar por la comunidad.

Algunos concejales parecen loras parlanchinas narcisistas. Loras parlanchinas, porque hablan pero no saben lo que dicen y además no se callan; y narcisistas porque sus intervenciones son para generar aplausos, para lucirse con frasecitas pendejas y efectistas, sin mucho fondo. Hacen ruido pero no dicen nada. Cuidado señores concejales, porque en política, cuando las loras hacen tanto ruido es, generalmente, porque quieren vender caro su silencio o su cambio de discurso. ¿No será que todo el problema radica en que las loras quieren cacao? ¡Loras agalludas! Demasiados aspirantes a llenar los vacíos de liderazgo sin tener las condiciones para ello.

Es claro que en el Magdalena hemos perdido el rumbo, pero no podemos darnos el lujo de quedarnos quietos. El Magdalena entero debe reclamarle a aquellos que supuestamente son sus líderes, que asuman efectivamente su liderazgo.

Considero que la crisis es tan profunda, que al Magdalena no le sirven liderazgos por control remoto o a distancia. Debemos preguntar a ciertos líderes políticos, si el Magdalena realmente les importa. Si la respuesta es no, que pasen la estafeta.

Si les importa el Magdalena, entonces que vengan a hacer presencia y a ejercer su liderazgo en la región. Algunos jefes tradicionales tienen que decidir si para ellos es más importante su proyecto personal, que incluye posiciones cómodas y de visibilidad nacional, o su jefatura política regional. ¿De qué le sirve al Magdalena tener hijos destacados si estos viven de espaldas a las necesidades del departamento?

La pérdida del rumbo no es solo política; el Magdalena no sabe hoy cuál es su vocación de desarrollo, y le apostamos a todo y al final no estamos en nada.

Se me ocurre que se debería formar una comisión de notables, que agrupe a las mentes más lúcidas del departamento y pertenecientes a distintos sectores, para que presten asesoría permanente tanto a la comunidad como a sus gobernantes. Que bueno sería que nuestros empresarios más destacados, académicos, dirigentes gremiales, entre otros, se sentaran a la misma mesa por lo menos una vez al mes a orientar a la comunidad y a los gobernantes. Una especie de órgano consultivo y de control, aunque informal.

Órganos consultivos semejantes al propuesto, podrían replicarse en muchos de los municipios del departamento.

Creo que con estos dos tipos de apoyo, uno político y otro cívico-empresarial, el Magdalena podría volver rápidamente a la ruta correcta. Esto nos permitiría salir del estado catatónico en que nos dejó el maltrato sufrido por cuenta de los escándalos del pasado.

Dejo planteada la idea de la comisión de notables. Aún más importante, hagamos sentir el llamado urgente de todo el Magdalena a sus jefes políticos para que digan presentes, firmes y solidarios con nuestro pueblo. Necesitamos que los hijos pródigos regresen a casa.