Los 55 de Lorenzo

Columnas de Opinión
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La semana que termina, Lorenzo dio la lista de 55 jugadores posibles para ir al Mundial de este año. No hay nada más unificador de eso que llaman patria y nacionalidad que la Selección Colombia de fútbol. La gran mayoría del país se reúne alrededor de la suerte de estos once hombres en cada partido y, cada cuatro años, cuando vamos al Mundial, la vida cotidiana se detiene en conversaciones alrededor del fútbol.


Esta prelista dejó varias discusiones que vale la pena poner sobre la mesa. La primera tiene que ver con Lorenzo: un técnico que llevó a Colombia a una final de Copa América y que, con lo que tiene, ha logrado competir. Sin embargo, también parece responder a los intereses de esa “gran familia del fútbol” de la que hablaba el Diego; esa familia de cócteles, favores, fotos y dirigentes que convierten el fútbol en un club privado.Porque el problema no es solo quién entra a la lista, sino quiénes parecen tener siempre la puerta abierta.

Ahí aparece el segundo punto: Hugo Rodallega. ¿Cómo llamar a Sebastián Villa —tema que desarrollaré más adelante— y dejar por fuera a Rodallega? Un delantero que sigue haciendo goles a los 40 años, que mantiene regularidad y que durante años fue ignorado por la Selección, incluso cuando brillaba en ligas competitivas. Mientras otros tuvieron oportunidades eternas, Rodallega parecía condenado al silencio.Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿de verdad van los mejores o van los que encajan en ciertas dinámicas internas? Porque si el criterio fuera únicamente futbolístico, Rodallega merecía, al menos, estar en la conversación. Además, su presencia evitaba un debate innecesario y mandaba un mensaje distinto: el del mérito, la disciplina y la constancia.

Tercero, el caso Roger Martínez y su legítimo derecho a preguntar por qué no está. Su mensaje en redes sociales no solo refleja inconformidad; también revive una sospecha histórica del fútbol colombiano: las roscas, los amiguismos y los favoritismos. Esa sensación de que algunos jugadores cargan una camiseta blindada mientras otros deben hacer el doble para ser vistos. Y claro, las dudas aparecen cuando se convoca a futbolistas sin continuidad o sin presente competitivo, cómo James, que muy querido pero lejos de su mejor presente, mientras otros marcan diferencias jornada tras jornada y siguen ignorados. El fútbol siempre tendrá decisiones subjetivas, pero hay convocatorias que parecen difíciles de explicar incluso para el propio cuerpo técnico.

Finalmente, el caso Sebastián Villa. Y aquí está el debate más complejo. Jurídicamente, Villa fue condenado en uno de los procesos en su contra y otro terminó archivado. Además, no fueron acusaciones menores: estuvieron relacionadas con violencia contra la mujer. Entonces aparecen dos discusiones distintas. La primera tiene que ver con el derecho a la resocialización. Si una persona cumple con la justicia, ¿queda condenada moralmente para siempre? ¿No merece una segunda oportunidad? Una sociedad democrática también se mide por su capacidad de permitir que alguien rehaga su vida después del error. Villa, como cualquier ciudadano, tiene derecho a trabajar y continuar con su carrera.

Pero existe otra discusión, igual de válida: una cosa es el derecho de alguien a reconstruir su vida y otra muy distinta es decidir si debe representar simbólicamente a un país. Ahí está el verdadero dilema. Porque la Selección no es solo fútbol: también es un símbolo nacional, un referente cultural y emocional para millones de personas ¿Debemos separar la obra del artista? Los ejemplos abundan: Maradona en el deporte, Freddie Mercury en la música y tantos otros genios atravesados por contradicciones humanas. Nadie es completamente virtuoso y las condenas no deberían ser eternas. Pero también es legítimo preguntarse qué tipo de figuras queremos convertir en representación pública de una nación.

Por eso, si yo fuera Lorenzo, habría tomado el camino más sencillo y quizá más inteligente: dejar tranquilo a Villa, llamar a Rodallega y evitar incendiar un debate que termina opacando lo verdaderamente importante: el fútbol.

P. D. Feliz mes a todos los profes que inspiran y provocan, desde sus clases, a niños y jóvenes para cambiar el mundo. Papás y tíos: feliz mes de los profes. #MayoLindo

Columna: opinión email: alejandrorangelsalamanca@gmail.com