¿Brisa marina o humo invisible? Calidad del aire en Santa Marta

Entre junio y julio Santa Marta se ve afectada por las nubes de polvo del Sahara cuyas masas minerales los vientos alisios transportan desde África hasta el Caribe. Foto derechos reservados EL INFORMADOR

Medio Ambiente
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Un especialista en gerencia ambiental señala que el aire que se respira en la capital del departamento de Magdalena está cargado de partículas e impurezas invisibles que amenazan la salud.

Día a día se mantiene en riesgo la salud de los habitantes de la zona urbana de Santa Marta por cuenta de la contaminación del aire que se respira.

Medir la calidad del aire en la capital del departamento de Magdalena, equivale a descubrir la realidad que no se puede ocultar y que debe llamar la atención de las autoridades o por lo menos encender las alarmas entre los colectivos defensores del medio ambiente e implementar acciones para mejorar lo que hoy se respira en esta parte del país.

Son muchos los elementos que afectan el medio ambiente en la ciudad. Al momento de realizar esta nota periodística el aire había alcanzado un 94, nivel alto de contaminación “poco saludable para los grupos sensibles, por lo que se recomendaba reducir el tiempo que se pasaba fuera si sentía síntomas de dificultad para respirar o irritación de la garganta” (ver gráfica 1)

Johann Enrique Vanegas Pombo, médico, especialista en gerencia ambiental y maestrante en Sostenibilidad. Foto cortesía


Preocupa 
a un experto

Johann Enrique Vanegas Pombo es reconocido médico samario, catedrático y especialista en Gerencia Ambiental y maestrante en sostenibilidad.

Ante su preocupación por esta situación, solo le bastó tomar su teléfono celular para revisar la calidad del aire de su amada tierra para evidenciar comportamientos que atentan contra la salud de las personas y del planeta, lo que le despertó su interés de llamado a los colectivos ambientales.

“Ver un parque automotor obsoleto, la quema de basuras en las calles y bolsas plásticas enredadas en los bellos tréboles y mangos, entre otras, es una postal dolorosa. A esto se suma el cemento: conjuntos residenciales levantados donde antes existían enormes campanos y uvitales”, señaló el experto. 

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Indicó además que, “en días anteriores, al revisar la aplicación del clima en mi celular, el diagnóstico fue claro: un Índice de Calidad del Aire (ICA) de 87. Ver esa cifra pintada de amarillo, bajo la etiqueta de "aire aceptable", me hizo reflexionar sobre una gran paradoja: la información sobre lo que estamos respirando hoy está a un clic de distancia en nuestros teléfonos y quizás la ciudadanía y los colectivos ambientales, caminamos por la ciudad a ciegas. Ese 87 no es solo un número adimensional; es el indicador de que el aire samario está cargado de partículas e impurezas invisibles que amenazan nuestra salud”.

Los incendios forestales que hacen parte de la denominada quema de biomas también contribuyen al aire de muy mala calidad que se respira en Santa Marta. Foto derechos reservados EL INFORMADOR


Niveles 
críticos

Según los estudios, epidemiológicamente, los meses entre febrero y mayo, el pico de la temporada seca, registran los niveles más críticos. A esto se suma un fenómeno transcontinental recurrente a mitad de año como las nubes de polvo del Sahara que, durante junio y julio, los vientos alisios transportan estas masas minerales desde África hasta el Caribe. 

Al interactuar con las dinámicas locales de Santa Marta, como la suspensión de polvo por los vientos de la Sierra Nevada, las emisiones de la actividad portuaria y el tráfico, el ICA experimenta incrementos súbitos que ubican a la ciudad a las puertas de la zona naranja, el umbral peligroso para los grupos vulnerables.

Calidad del aire no es inofensiva 

Que el aire sea calificado como "aceptable" por la norma legal colombiana no significa que sea inofensivo. En la atmósfera de la Perla del Caribe se concentra un "cóctel" de contaminantes invisibles. 

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Por un lado, está el material particulado grueso (PM10) y el material particulado fino (PM2,5); este último es tan diminuto que caben más de 25 partículas en el ancho de un cabello humano. Mientras el cuerpo frena el polvo grueso en la nariz, las micropartículas PM2,5 —provenientes del humo diésel, quemas e incendios— burlan las defensas y pasan directo al torrente sanguíneo. 

El exceso de humo que emanan miles de vehículos por falta de revisión tecnomecánica va en contra de un ambiente sano en la ciudad. Foto IA / EL INFORMADOR


A este material se suman gases irritantes como los óxidos de nitrógeno (NOx) y de azufre (SOx), emitidos por el escape de vehículos antiguos.

Curiosamente, el ozono troposférico (O_3), un gas muy agresivo que se forma bajo el sol a partir de los gases vehiculares suele marcar bajo en el casco urbano de la ciudad. Esto responde a una paradoja meteorológica y química: la brisa marina dispersa los gases rápidamente y las emisiones frescas de los buses viejos destruyen el ozono local en un fenómeno llamado "titulación"; sin embargo, el viento desplaza este gas hacia la periferia y las estribaciones de la Sierra Nevada, donde se estabiliza y amenaza los ecosistemas y la salud rural.

Concepto médico 

“Este aire contaminado golpea por igual al sistema respiratorio y cardiovascular. Los gases irritan e inflaman las vías aéreas de forma aguda, detonando crisis de asma y asfixia en adultos mayores. Paralelamente, las micropartículas infiltradas en la sangre causan una inflamación silenciosa en las arterias que, a largo plazo, se traduce en infartos y subidas peligrosas de la presión arterial. Cada vez que el aire de la Perla se carga, las salas de urgencias reciben el impacto de un enemigo invisible que ataca pulmones, corazón y cerebro.

Poner estos datos sobre la mesa no debe ser motivo de pánico ni de angustia colectiva. La salud no se destruye por caminar un día bajo este aire, sino por la exposición desinformada a largo plazo. Conocer el valor del ICA día a día nos da la ventaja de anticiparnos y actuar.

Recomendaciones

Desde el cuidado individual, la solución empieza por revisar estos indicadores en su móvil antes de hacer deporte al aire libre, elegir rutas lejos del tráfico pesado para caminar y evitar por completo la quema doméstica de residuos. 

Sin embargo, el cambio de fondo exige una gobernanza del aire: necesitamos robustecer las redes de monitoreo de Corpamag y lograr que las universidades locales unan esfuerzos para cruzar estos datos ambientales con los reportes de urgencias médicas. 

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Así mismo, los colectivos ciudadanos deben apropiarse de estas cifras para fundamentar sus causas con rigor técnico, exigiendo un transporte público limpio, frenando la deforestación urbana y presionando por una planeación que priorice la vida. 

Fuentes de PM2,5 y PM10 

Estas se dividen principalmente en origen humano (antropogénicas) y natural, destacando el tráfico vehicular, las industrias y los procesos de la tierra. 

Fuentes por Actividad Humana (Antropogénicas)

Tráfico vehicular: Motores diésel y gasolina, además del desgaste de frenos y llantas.

Industrias y energía: Fábricas, refinerías y centrales eléctricas que queman combustibles fósiles.

Construcción y obras: Demoliciones, movimiento de tierra y polvo levantado en vías no pavimentadas.

Combustión residencial: Uso de leña o carbón para cocinar y calefacción.

Fuentes Naturales

Polvo y suelo: Partículas de la corteza terrestre arrastradas por el viento o tormentas de polvo.

Incendios: Quemas forestales accidentales o agrícolas que liberan ceniza y hollín.

Ambiente marino: Sal marina suspendida por la acción del oleaje y el viento costero.

Biología: Polen, esporas de moho y fragmentos de plantas.

Para calcular este índice, la autoridad ambiental Corpamag opera un Sistema de Vigilancia que monitorea constantemente la atmósfera. El comportamiento histórico nos demuestra que la calidad del aire esta parte del país no es estática.

Referencias bibliográficas 

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS). (2017). Resolución 2254 de 2017: Por la cual se adopta la norma de calidad del aire ambiente y se dictan otras disposiciones. Bogotá D.C., Colombia: República de Colombia.

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Organización Mundial de la Salud (OMS). (2021). Directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire: partículas (PM2.5 y PM10), ozono, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono. Ginebra: Organización Mundial de la Salud.

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