Petro ha empezado, con esa falsa elegancia, romántica y enredada que tanto les gusta a los que viven de hablar y no de hacer, a dejar caer la palabra reelección en sus discursos. No de frente, claro, eso para él es imposible, su espíritu terrorista del M-19 no se lo permite. Pero los que sabemos leer entre líneas, los que entendemos el peso de las palabras y las intenciones escondidas en la gramática del poder, sabemos perfectamente qué está haciendo, tanteando el terreno. Porque en política nada es casualidad, y menos en la boca de un hombre que ha hecho del discurso su mejor disfraz.
Cuando Petro dice que “Colombia no puede detener su transformación”, cuando insiste en que “apenas estamos comenzando”, no está haciendo poesía, está escribiendo su propio decreto de continuidad. Y claro, lo disfraza de proceso popular, de proyecto inacabado, de mandato histórico. Pero los que conocemos el oficio de las palabras sabemos traducirlo, me quiero quedar.
Y, sinceramente, yo lo apoyo. Sí, yo apoyo profundamente la reelección. Pero no la suya, presidente. Yo apoyo la reelección como concepto, como derecho del pueblo a decir esto funcionó, quiero más de esto. Porque hay líderes que merecieron continuar, y el país les cerró la puerta justo cuando empezaban a arreglar la casa.
A mí me encantaría reelegir a Dumek Turbay, que entendió lo que era gobernar con cercanía; a Juan Carlos Gossain, que administró con inteligencia y sin escándalos; a Alejandro Char, que convirtió a Barranquilla en una ciudad viva, alegre y funcional. Y sobre todo, al presidente que muchos no se atreven a nombrar en voz alta, pero que aún lleva la batuta del recuerdo nacional, Álvaro Uribe Vélez.
Sí, señor Petro, si usted quiere abrir el debate sobre la reelección, hágalo. Pero no se sorprenda si el eco de sus propias palabras termina dándole la razón a otro. Porque yo ya me vi, como millones de colombianos, mamando sol en la urna, con el dedo manchado de tinta, esperando mi turno para votar, y volver a poner a Uribe.
Adelante presidente, insista en la idea, porque la reelección, créame, suena cada vez mejor. Obviamente, no la suya.
Columna: Blosgs
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