- La historia de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, Patrona y Reina de Colombia, está marcada por un milagro ocurrido en 1586, la construcción de uno de los santuarios marianos más importantes del país, la visita de san Juan Pablo II y una devoción que cada año reúne a miles de peregrinos.
- En 2026, el Congreso también declaró como festivo nacional el 9 de julio, fecha de su coronación como Reina de Colombia.
La historia de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá es una de las manifestaciones religiosas más importantes de Colombia. Su imagen, considerada milagrosa por millones de creyentes, ha acompañado la historia del país durante más de cuatro siglos y convirtió a Chiquinquirá, en Boyacá, en uno de los principales centros de peregrinación de América Latina.
Cada año miles de fieles llegan hasta la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá para agradecer favores, renovar su fe y participar en las celebraciones religiosas dedicadas a quien fue proclamada Reina y Patrona de Colombia.
En este 2026, la devoción adquiere un significado especial luego de que el Congreso de la República aprobara el 9 de julio como día festivo nacional, en reconocimiento a la festividad religiosa que conmemora la coronación de la Virgen como Reina y Patrona del país.
El origen de la imagen milagrosa
La historia comenzó hacia 1560, cuando el español Antonio de Santana, encomendero del valle de Sequencipá (actual Boyacá), solicitó al fraile dominico Andrés Jadraque una imagen de la Virgen María para la capilla de Suta.
El religioso encargó la obra al pintor Alonso de Narváez, quien realizó la pintura sobre un lienzo de algodón tejido por indígenas de la región. Para elaborar los colores utilizó pigmentos naturales elaborados con tierras, flores y hierbas.
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En el costado derecho pintó a San Antonio de Padua, en honor al encomendero, mientras que al lado izquierdo representó a San Andrés Apóstol, patrono del fraile dominico.
La pintura fue instalada en una sencilla capilla de paja donde los religiosos evangelizaban a las comunidades indígenas.
El abandono de la imagen
Años después, cuando los dominicos abandonaron la región, la imagen quedó prácticamente olvidada.
Las filtraciones de agua, el sol y el deterioro de la capilla destruyeron casi por completo la pintura. En 1576 el sacerdote Juan Alemán de Leguizamón decidió retirarla del altar debido a su mal estado.
El lienzo terminó siendo utilizado como un objeto doméstico: sirvió incluso para secar trigo al sol, lo que provocó nuevas roturas y un deterioro casi irreversible.
Posteriormente fue llevado hasta la naciente población de Chiquinquirá por Catalina de Irlos, viuda de Antonio de Santana.
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El milagro que cambió la historia
El 26 de diciembre de 1586, mientras la española María Ramos oraba en la pequeña capilla, ocurrió el acontecimiento que dio origen a la devoción nacional.
Según la tradición, un niño indígena llamado Miguel llamó la atención de Isabel, la mujer que lo acompañaba, al señalar que la imagen había descendido del altar.
Al ingresar al templo observaron que el lienzo, antes deteriorado, aparecía completamente restaurado, con colores vivos y rodeado de una intensa luz.
La pintura recuperó totalmente sus formas, aunque permanecieron visibles los agujeros que había sufrido durante los años de abandono.
La noticia del milagro se difundió rápidamente por toda la región y comenzó una peregrinación que continúa vigente más de 440 años después.
La construcción del Santuario y la Basílica
El creciente número de peregrinos hizo necesaria la construcción de un templo de mayor capacidad.
Con el paso de los siglos, el santuario fue ampliándose hasta convertirse en la actual Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, administrada por la Orden de Predicadores (Padres Dominicos).
El templo fue elevado al rango de Basílica Menor y hoy es considerado el santuario mariano más importante de Colombia.
A lo largo de los años ha recibido importantes obras de conservación y ampliación, entre ellas la construcción de la Capilla de la Reconciliación y la Capilla del Santísimo.
Las principales fiestas de la Virgen
La devoción a la Virgen de Chiquinquirá se celebra durante varias fechas del calendario religioso colombiano.
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9 de julio
Es la Fiesta de la Coronación como Reina y Patrona de Colombia, celebración instaurada desde 1919, cuando fue oficialmente proclamada como protectora de la nación.
Primer domingo de octubre
Se celebra la Fiesta de la Virgen del Rosario, una tradición impulsada por la Orden Dominicana y profundamente ligada al rezo del Santo Rosario.
26 de diciembre
Los fieles conmemoran la Renovación Milagrosa del cuadro, recordando el prodigio ocurrido en 1586.
El 9 de julio será festivo nacional
En 2026, el Congreso de la República aprobó la ley que declara el 9 de julio como día festivo nacional, fecha dedicada a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.
La medida busca reconocer la importancia histórica, religiosa y cultural de una celebración que reúne cada año a miles de peregrinos provenientes de todas las regiones del país.
La nueva disposición fortalece además el patrimonio religioso colombiano y convierte esta fecha en una jornada oficial de conmemoración nacional.

Un patrimonio espiritual para Colombia
Durante más de cuatro siglos la Virgen del Rosario de Chiquinquirá ha sido símbolo de esperanza, reconciliación y unidad para millones de colombianos. Su santuario continúa siendo uno de los principales destinos de turismo religioso del país y un referente de la historia de la evangelización en Colombia, donde convergen la fe, la tradición y el patrimonio cultural nacional.
La visita de san Juan Pablo II al Santuario
El 3 de julio de 1986, durante su visita apostólica a Colombia, san Juan Pablo II llegó a Chiquinquirá en helicóptero a las 9:56 de la mañana.
Desde el Batallón Sucre se trasladó en papamóvil hasta el parque principal, donde fue recibido por el entonces presidente Belisario Betancur, autoridades eclesiásticas y cerca de 200.000 peregrinos, en su mayoría campesinos.
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A las 10:00 a.m. presidió una solemne Eucaristía en el templete construido para la ocasión y posteriormente ingresó a la Basílica.
A la 1:05 de la tarde, el pontífice realizó uno de los momentos más recordados de aquella visita: consagró oficialmente a Colombia a la protección de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, fortaleciendo aún más la devoción nacional hacia la Patrona del país.
La visita papal es considerada uno de los acontecimientos religiosos más importantes en la historia del santuario.