En Santa Marta y el resto de la región Caribe, además de los alérgenos tradicionales como ácaros o polen, predominan casos de dermatitis por larvas microscópicas y padecimientos estacionales que son tratados con antihistamínicos o inmunoterapia.

Tratamiento y manejo
De acuerdo con las recomendaciones médicas, la primera estrategia para tratar las alergias es identificar y evitar el contacto con el desencadenante.
Los síntomas se pueden aliviar con medicamentos como antihistamínicos o corticoides. Sin embargo, si buscas una solución para entrenar a tu sistema inmunológico a tolerar el alérgeno, la inmunoterapia (vacunas) es una opción efectiva.

Los síntomas
Los síntomas van desde estornudos, congestión nasal y ojos llorosos (rinitis o conjuntivitis); los cutáneos que podrían generar erupciones, picazón intensa, descamación o piel seca, hasta manifestaciones graves en la piel (urticaria) o problemas respiratorios (asma). En casos severos, pueden causar anafilaxia, una emergencia médica.
Alimentarias: Hormigueo en la boca, hinchazón de labios o lengua, urticaria, vómitos o diarrea.
Día Mundial de la Alergia
La Organización Mundial de la Alergia (WAO) estableció el 8 de julio como el Día Mundial de la Alergia con el objetivo de concienciar a la población sobre estas afecciones, promover la prevención, el diagnóstico temprano y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen.
Según la WAO, se estima que un gran porcentaje de la población mundial padece algún tipo de alergia, y las proyecciones indican un aumento significativo para las próximas décadas.
Tipos de alergia
Desde el punto de vista médico, las reacciones alérgicas se dividen en cuatro tipos principales de hipersensibilidad:
Tipo I (Inmediata o anafiláctica): Es la más común. Ocurre minutos después del contacto con el alérgeno. Incluye la rinitis, el asma, las alergias alimentarias y la anafilaxia.
Tipo II (Citotóxica): El sistema inmunitario destruye las propias células del cuerpo. Un ejemplo es la reacción por incompatibilidad en transfusiones de sangre.
Tipo III (Inmunocomplejos): Se forman grupos de anticuerpos y antígenos que se acumulan en los tejidos, causando inflamación (ej. algunas reacciones a medicamentos o la enfermedad del suero).
Tipo IV (Retardada): Aparece de 24 a 72 horas tras el contacto. Un ejemplo clásico es la dermatitis de contacto alérgica por plantas (como la hiedra venenosa) o metales (como el níquel).

Falta de alergólogos
Los alergólogos estiman que en el año 2050 la mitad de la población tendrá algún tipo de alergia, un problema de salud pública que está «creciendo muchísimo» y para el que es «insuficiente» tanto la cifra actual de especialistas como la formación en alergología en las universidades españolas.
Así lo aseguró en una entrevista publicada por la agencia EFE el 15 de julio de 2025, realizada a la presidenta de la Asociación Valenciana de Alergología e Inmunología Clínica (AVAIC), Carmen Andreu, quien pidió “no banalizar” ni “quitar importancia” a una alergia, porque aunque en la mayoría de los pacientes es leve, puede llegar a ser grave.
Según Andreu, en la actualidad casi un tercio de las personas tiene alguna alergia, aunque la cifra está “creciendo muchísimo” y se prevé que para que año 2050, un 50 % de la población tenga algún tipo de alergia, lo que puede llegar a ser un problema de salud pública preocupante.
Ante esta situación, considera que la cifra actual de alergólogos «no es suficiente», ya que la Organización Mundial de la Salud recomienda que haya uno por cada 50.000 habitantes, y “en muchos sitios no cumplimos esas ratios”, añade la especialista.

“Hay aumento en enfermedades alérgicas”: médico
En diálogo con EL INFORMADOR, el médico samario, Dr Miguel Manjarrez, clínica Gestión Salud, señaló que, las enfermedades alérgicas han aumentado de manera importante en las últimas décadas y hoy representan un problema de salud pública que puede afectar a personas de cualquier edad.
“La buena noticia es que, con un diagnóstico oportuno, la identificación de los factores desencadenantes y un tratamiento individualizado, la mayoría de los pacientes puede llevar una vida completamente normal. En la clínica Gestión Salud contamos con un equipo multidisciplinario comprometido con la prevención, el diagnóstico y el tratamiento integral de las enfermedades alérgicas, siempre con el objetivo de brindar una atención segura, humanizada y basada en la evidencia científica”, señaló el profesional de la salud.
Así mismo argumentó que, “la mejor estrategia para prevenir una reacción alérgica consiste en identificar de manera precisa el agente desencadenante (alérgeno) y reducir al máximo la exposición a este. Los alérgenos pueden encontrarse en el ambiente, como los ácaros del polvo, pólenes, hongos y epitelios de animales; en alimentos; en medicamentos; o incluso en picaduras de insectos.
No obstante, la prevención va más allá de evitar el contacto con el alérgeno”.
Recomendó además que, hay que contar con un diagnóstico oportuno realizado por un médico especialista, quien puede determinar el tipo de alergia mediante una adecuada valoración clínica y, cuando esté indicado, pruebas diagnósticas específicas.
“La conducta depende de la intensidad de la reacción alérgica.
Cuando se presentan manifestaciones leves, como estornudos, congestión nasal, picazón en la piel o aparición de ronchas localizadas, es importante suspender el contacto con el posible desencadenante y consultar oportunamente a un profesional de la salud para recibir el tratamiento adecuado.
Sin embargo, existen signos de alarma que requieren atención médica inmediata, entre ellos, la dificultad para respirar, inflamación de labios, lengua o garganta, sensación de ahogo, ronquera súbita, mareo intenso, pérdida del conocimiento o disminución importante de la presión arterial”, puntualizó.
Entre ellos se encuentran la dificultad para respirar, inflamación de labios, lengua o garganta, sensación de ahogo, ronquera súbita, mareo intenso, pérdida del conocimiento o disminución importante de la presión arterial. Estos síntomas pueden corresponder a una anafilaxia, una reacción alérgica grave que constituye una urgencia médica y requiere tratamiento inmediato.
Es importante evitar la automedicación, ya que algunos medicamentos pueden enmascarar los síntomas o retrasar el manejo adecuado de una reacción potencialmente grave.
3. ¿Cuándo debe haber preocupación por una alergia?
Toda alergia merece una valoración médica cuando es persistente, recurrente o afecta la calidad de vida de la persona. Sin embargo, existen circunstancias que requieren especial atención.
Debe consultarse de manera prioritaria cuando los síntomas interfieren con las actividades diarias, alteran el sueño, no mejoran con el tratamiento indicado o aparecen después de consumir un medicamento o un alimento por primera vez.
Asimismo, cualquier antecedente de dificultad respiratoria, inflamación importante de la cara o la garganta, pérdida del conocimiento o reacciones alérgicas severas previas aumenta el riesgo de presentar nuevos episodios graves y hace indispensable la valoración por un especialista en alergología.
En niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias como el asma, las reacciones alérgicas pueden evolucionar con mayor severidad, por lo que el seguimiento médico cobra aún mayor importancia.
4. ¿Cómo se debe tratar una alergia?
El tratamiento debe ser individualizado y depende del tipo de alergia, del órgano afectado y de la gravedad de la reacción.
En términos generales, el primer paso consiste en evitar el contacto con el alérgeno identificado. Posteriormente, el médico puede indicar medicamentos como antihistamínicos, corticoides tópicos o sistémicos, broncodilatadores, inhaladores para pacientes con asma o, en casos específicos, adrenalina para el manejo de reacciones anafilácticas.
El tratamiento siempre debe estar respaldado por una adecuada evaluación médica y un seguimiento periódico para garantizar su eficacia y seguridad.
5. ¿Se puede tratar una alergia de forma casera?
No existe un tratamiento casero capaz de curar una alergia. Algunas medidas domiciliarias, como mantener una adecuada higiene del hogar, reducir la exposición al polvo, realizar lavados nasales con solución salina o evitar alimentos desencadenantes previamente identificados, pueden contribuir a disminuir los síntomas, pero no sustituyen la atención médica.
Es importante desmitificar el uso de remedios caseros, infusiones o preparados naturales como tratamiento de las alergias, ya que muchos de ellos carecen de evidencia científica y, en algunos casos, pueden incluso desencadenar nuevas reacciones alérgicas o retrasar el inicio del tratamiento adecuado.
Ante cualquier reacción alérgica recurrente o de moderada a alta intensidad, la recomendación es consultar con un especialista para establecer un diagnóstico preciso y ofrecer un manejo basado en la mejor evidencia científica disponible.
