Históricamente, Santa Marta tierra de paz

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

Hace quince días prometí a los lectores de EL INFORMADOR que en esta entrega continuaría tratando algunos temas controversiales como los descritos en el artículo publicado el veinte y ocho de diciembre pasado denominado "Una loca oración", sin embargo, debo disculparme porque esto no va a ser posible ya que los últimos hechos ocurridos en Santa Marta merecen especial atención de parte de toda la ciudadanía.

Voy a escribir acerca de ello, acerca de la confusión, el miedo y el desconcierto en el que se sumió el pueblo samario los días cinco y seis de enero por causa de la aberrante, absurda y monstruosa acción de los amigos del terror.

La gente de bien, que somos todos en Santa Marta, se vio sometida al inclemente accionar de tres o cuatros malandros que hicieron de las suyas sin el mínimo sentido de temor o vergüenza, mientras se percibía la imagen de un estado inoperante, negligente y holgazán, además de un gobierno pusilánime y débil.

No es posible que cientos de niños hayan tenido que acostarse con las primeras horas de la noche solamente con el fin de engañar a un estómago vacío, resentido y hambriento que pedía comida la cual era imposible proveerle porque sus padres no podían salir a conseguir el jornal diario, o porque el comercio atemorizado por las amenazas villanas del terrorismo debió cerrar las puertas de sus establecimientos.

No es justificable, desde ningún punto de vista, que el transporte público haya dejado de prestar su servicio, ya de por sí bastante malo en situaciones normales, y que además las personas tuviesen que caminar, en ocasiones, varios kilómetros para acceder a sus destinos.

No es justo que la gente pobre tenga que pagar tres, cuatro y hasta cinco mil pesos para desplazarse en una mototaxi, desde el barrio Bastidas, Manzanares o El Pando hasta el Centro de la ciudad.

No es justo señor Alcalde que el pueblo samario haya tenido que sufrir las consecuencias de la intolerancia, la violencia y el terror, y no se sintiera la reacción inmediata y contundente de las autoridades.

Ni un solo vehículo del municipio transitó por las calles de Santa Marta para contribuir con la solución del problema de transporte de los samarios, como lo hacen en otras ciudades del país, mientras algunos mototaxistas hacían su agosto, en pleno mes de enero, a costa de los maltratados usuarios.

No es justo señor Alcalde que el pueblo que lo eligió sufra por causa de la violencia y el terror, mientras usted hace declaraciones tendenciosas a la prensa, diciendo que históricamente Santa Marta es tierra de paramilitarismo.

Le recuerdo señor Alcalde que Santa Marta ha sido reconocida, desde su fundación, como tierra de paz. El paramilitarismo no nació en Santa Marta o el Magdalena, como tampoco nacieron en esta bella tierra el narcotráfico y la violencia guerrillera. Estos son fenómenos sociales traídos a este pueblo por personajes siniestros procedentes de otras regiones del país, que vieron la oportunidad de instalarse en este paraíso tropical ante la mirada apática de las autoridades.

Esta es tierra de paz señor Alcalde. Los samarios y los magdalenenses no iniciamos el paramilitarismo, el narcotráfico o el terror subversivo. El fenómeno de la violencia en Colombia tiene otras raíces. Los miembros del secretariado de las Farc, del Coce, y la cúpula paramilitar están en otros lugares de la geografía colombiana y no en Santa Marta, y eso usted muy bien lo sabe.

El hecho de que estos sinvergüenzas, llámelos como quiera señor Alcalde, paramilitares, Farc, ELN, ERG o EPL infiltraren el aparato estatal, los cuerpos colegiados, la justicia, la prensa, la política, las universidades y los diferentes estamentos de la sociedad, no quiere decir que históricamente esta haya sido tierra de paracos o de guerrilleros.

Recuerde que para muchos usted es el único capaz de cambiar la historia. Haga lo que sea necesario, dentro del Derecho y las leyes claro está, para erradicar estos males que aquejan a nuestra querida tierra. ¿Si usted, la primera autoridad del municipio lanza declaraciones de ese tipo, qué puede esperarse de aquellos que buscan que la región pierda su vigencia en el ámbito nacional? ¿Qué panorama alentador podría divisarse para la Santa Marta del futuro, si usted cataloga la ciudad como tierra de paramilitares?

No queremos paramilitarismo, guerrilla, delincuencia común u organizada. Trabaje mancomunadamente con la Fuerza pública y con la ciudadanía, y acabe de una vez con el flagelo del terror, pero basta ya de tanta declaración irresponsable y tendenciosa porque las elecciones pasaron ya señor Alcalde, y ahora es el momento preciso para gobernar con pulcritud inteligencia y sabiduría.

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