Sin ordenamiento territorial no hay desarrollo

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Escrito por:

Edgard Hernandez Murcia

Edgard Hernandez Murcia

Columna: Opinión

e-mail: edgarjafethm@gmail.com

Santa Marta sin ley ni orden, El ordenamiento territorial es un aspecto fundamental para el desarrollo sostenible de una ciudad. Sin embargo, en el caso de Santa Marta, es evidente que el ordenamiento territorial es precario y ha sido descuidado por las administraciones locales. El resultado de esta falta de planificación y la demora en la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) fue nefasto, ya que no existe una visión clara de ciudad a largo plazo y las vocaciones turísticas, portuarias, agrícolas e industriales se traslapan sin un orden adecuado. Como consecuencia, la ciudad crece de manera desordenada y sin considerar criterios urbanos o medioambientales.

Uno de los principales problemas en Santa Marta es la falta de actualización del POT. Las administraciones locales tardaron una década en llevar a cabo esta tarea fundamental, lo que significa que durante ese tiempo la ciudad se desarrolló sin un marco normativo actualizado y adecuado para guiar su crecimiento. Esto ha generado una serie de conflictos e inconsistencias en el uso del suelo y en la planificación urbana, lo que se traduce en un crecimiento desordenado y sin una visión clara.

La falta de una visión a largo plazo es otro aspecto preocupante. Santa Marta necesita un plan, una visión de ciudad que, establezca objetivos claros y defina las directrices para el crecimiento de la ciudad en el futuro. Sin embargo, la falta de una planificación integral ha llevado a que las vocaciones turísticas, portuarias, agrícolas e industriales se superpongan sin un orden adecuado. Esto crea conflictos y tensiones, además de desperdiciar el potencial de cada sector económico.

El crecimiento desordenado de la ciudad tiene consecuencias negativas tanto en el ámbito urbano como en el medio ambiente. La falta de criterios urbanos ha resultado en una infraestructura insuficiente para dar respuesta a las necesidades de la población en términos de servicios básicos, transporte y espacios públicos.

Es evidente la necesidad de un enfoque integral en el ordenamiento territorial de Santa Marta. Es fundamental que las autoridades locales y los planificadores urbanos trabajen en conjunto para definir una visión clara de ciudad y establecer directrices para el desarrollo sostenible. Esto implica la identificación de las vocaciones de la ciudad y la delimitación de zonas específicas para cada actividad, garantizando la compatibilidad y el equilibrio entre ellas. Hoy pese a existir delimitaciones el control urbano es muy limitado y permisivo, los inspectores urbanos carecen de las competencias básicas para resolver conflictos urbanísticos.

Además, se requiere una mayor participación ciudadana en el proceso de ordenamiento territorial. Los ciudadanos deben ser involucrados de manera activa en la toma de decisiones, ya que son ellos quienes conocen las necesidades y aspiraciones de sus comunidades. La participación ciudadana fortalece la legitimidad de las decisiones tomadas y ayuda a garantizar que se tomen en cuenta los intereses de todos los actores involucrados.

Es fundamental que las autoridades locales asuman su responsabilidad en la planificación y el ordenamiento territorial. Es necesario que se asignen los recursos adecuados y se promueva la formación y capacitación de los profesionales involucrados en el proceso. Además, es importante que exista una supervisión y un seguimiento riguroso de la implementación del POT, así como de las normas y regulaciones establecidas.

En conclusión, el ordenamiento territorial en Santa Marta es precario y ha sido descuidado durante demasiado tiempo. La mora en la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial y la ausencia de una visión clara de ciudad a largo plazo han generado un crecimiento desordenado y sin criterios urbanos o medioambientales. Es fundamental que las autoridades locales asuman su responsabilidad y trabajen en conjunto con la sociedad civil para desarrollar o ejecutar los planes que guíen el crecimiento sostenible de la ciudad. Solo a través de una planificación adecuada y participativa se podrá lograr una Santa Marta próspera, equitativa y en armonía con su entorno natural.