Mesodemocracia

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Escrito por:

Wilfrido De la Hoz

Wilfrido De la Hoz

Columna: Opinión

e-mail: wilfridodelahoz@gmail.com



Los colombianos estamos viviendo en una Democracia a la que podríamos llamar imperfecta. La cuestión está en que, al llamarla imperfecta, entonces surge la pregunta obvia, ¿cuál es la Democracia perfecta?

En este sentido, una Democracia perfecta es aquella que se asemeja a la concebida por la Organización de Naciones Unidas en la que se vinculen con claridad los siguientes asuntos: libertad individual; libertad para la asociación y beligerancia política; presencia de múltiples partidos políticos; distribución del poder en diferentes actores sociales; sufragio universal, libre y secreto; representatividad; alternancia en el poder; libertad de prensa y opinión; igualdad ante la ley; limitación del poder de los gobernantes; apego al Estado de derecho consagrado en una Constitución, Carta Magna o Ley Suprema.

Pero lo que observamos en nuestro país es una especie de Mesodemocracia: es decir una Democracia a medias. El término “Meso” lo encontramos en la historia cuando hacemos referencia a Mesopotamia que es el nombre por el cual se conoce a la zona del oriente próximo ubicada entre los ríos Tigris y Éufrates, o cuando hablamos de Mesoamérica que es la región cultural del continente americano que comprende la mitad meridional de México, los territorios de Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras, el occidente de Nicaragua y Costa Rica.

Ahora bien, ¿por qué hablamos de una Mesodemocracia? Por las circunstancias que estamos viviendo los colombianos. Aquí, a quienes ganan las elecciones no los dejan gobernar; en cambio quienes las pierden, quieren mandar a su manera; en materia judicial, observamos con gran asombro que la policía captura a vándalos durante las marchas, pero cuando la Fiscalía los acusa por los respectivos delitos, jueces de garantías autoriza su libertad inmediata, bajo argumentos jurídicos que parecen un chiste.

Algo está pasando en esta Mesodemocracia, lo cual indica que es necesario un revolcón dentro de nuestra sociedad para mirar con más claridad el futuro de Colombia antes que cante el gallo por tercera vez.

También se aprecia que el pueblo después de confiar su decisión en unas elecciones aceptadas no acepta el resultado democrático; las propuestas de quien gana no se quieren respetar; los grupos de opinión pretenden imponer sus decisiones a la fuerza irrespetando los derechos de los demás.

Por todas esas cosas es por lo que nuestra democracia no es forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas.

Los actos complejos, vividos en cali, Medellín Bogotá y otras ciudades del país han despertado la atención de todos, lo cual


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