Si no fuera por las olas caramba…

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Escrito por:

Javier Lastra Fuscaldo

Javier Lastra Fuscaldo

Columna: Opinión

e-mail: javierlastra6@hotmail.com

Twitter: @JLastraFuscaldo


El falso dilema economía y salud se revivió en nuestra querida Santa Marta. Justo cuando el sector turístico y comerciantes del Departamento esperaban recuperarse en esta Semana Santa de la mala racha del 2020 por la pandemia, la Administración Distrital decidió cerrar las playas tres días en la Semana Mayor.
Esta situación demuestra el daño que le genera a la ciudad la falta de articulación entre el sector público tanto nacional como territorial con los sectores industriales, comerciales y turísticos. Ya se ha demostrado que hay prácticas para evitar que las medidas estrictas de protección a la población del contagio del coronavirus perjudiquen a los sectores más vulnerables por los efectos de la crisis sanitaria.

En Santa Marta, el comercio, restaurantes y hoteles mejoran sustancialmente su actividad económica en temporada alta y justo para estas épocas es cuando debemos estar preparados y no encerrados. Quedaron lecciones aprendidas con lo que ocurrió el año pasado los meses de junio y diciembre en los que la desobediencia de la población, las fallas en los controles y oportunidad de las medidas, desembocó en altos niveles de contagio y ocupación de camas de cuidados intensivos.

Da la impresión que las medidas que adoptan las autoridades locales fueran improvisadas pues se dan a conocer a pocos días en los que comienza la mayor afluencia de turistas, con decretos con errores de fechas y citaciones erráticas de normas, enviando señales confusas a los visitantes quienes con debida anticipación adquirieron sus planes vacacionales y luego se encuentran con tres días de playas cerradas, toque de queda a partir de las ocho de la noche y con pico y cédula.

La proximidad de una tercera ola de contagios y la cercanía de la ocupación del 96% de camas ucis dispuestas para atender enfermos del Covid19, requería de una preparación con controles estrictos en los días previos a la semana de auge de turistas y no en plena época de visitas.

Tres medidas sencillas como son el uso obligatorio de tapabocas, aislamiento social y lavado frecuente de manos controlando los aforos en los lugares de mayor concurrencia de la ciudad bastaba si no estuviéramos dentro de las 15 ciudades del país con el mayor crecimiento de contagios como lo dio a conocer el Instituto Nacional de Salud y ahora sin agua, sin turistas, sin comercio, ni empleo.

Después de tantas protestas legitimas de los comerciantes y buena parte de los hoteleros, lo cierto es que uno de los mejores atractivos turísticos de la ciudad, el mar, no estará disponible ni para samarios ni para quienes vienen a disfrutarlo, mucha razón tenía quien se atribuyó la autoría de la famosa canción Santa Marta tiene tren, Manuel Medina Moscote, al cantar, si no fuera por las olas, caramba… Al paso que vamos estamos muy cerca de completar la letra de la canción con tantos desaciertos e improvisaciones.

Cartagena por el contrario abrirá sus puertas en Semana Santa y sin duda será el receptor de muchos de los turistas quienes quedaron frustrados por las medidas de última hora de las autoridades samarias para prevenir más contagios sin capacidad de respuesta para atenderlos.

Corresponde ahora prepararnos para la próxima temporada evocando a Gabo en su obra Del amor y otros demonios, “De modo que había dos ciudades: una alegre y multitudinaria durante los seis meses que permanecían los galeones, y otra soñolienta en el resto del año, a la espera de que regresaran”


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