¿Y las clases medias?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com



En el Conpes de Reactivación que presentó el gobierno hace pocos días, mostró unas cifras sobre la situación social del país que sorprende no hayan prendido las alarmas en distintos sectores y en particular entre los economistas. Solo en Twitter se abrió un debate y se mostraron esas gráficas. Pero no ha pasado nada más.
Cuando empezó la pandemia algunos analistas afirmaron que los pobres se reducirían porque el gobierno había aumentado significativamente las Transferencias Condicionadas —Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Adulto Mayor—pero que los vulnerables caerían a pobres. Sin embargo, de acuerdo con esos estudios, sin duda preliminares, la distribución del ingreso no se empeoraría. Ya era suficientemente mala antes de la crisis.

Pero lo que acaba de mostrar el gobierno no confirma ese análisis. La pobreza aumenta a 42,0%, 6,3 puntos porcentuales con respecto a 2019; los vulnerables caen a 20,2% porque obviamente se volvieron pobres; pero las clases medias también caen de 30,4% a 26,5%, 3,9 puntos porcentuales. Como era de esperar, las clases altas son las que menos reducen su participación, de 2,6% se reducen al 2,3%. Hasta los ricos lloran, algunos, porque otros se han enriquecido y esos deberían contribuir a aliviar al grueso de la población.

El país es consciente del empobrecimiento de la mayoría de los colombianos, aunque para muchos es parte del panorama obvio en semejante crisis. Pero a pocos ha conmovido el hecho de ser una sociedad clasificada como de ingreso medio alto que tiene sin embargo indicadores sociales de países mucho más pobres. Por eso no sorprende la indiferencia frente al hecho de que hoy, entre pobres y vulnerables, aquellos que vemos todos los días en la calle buscando el día a día, tenemos el 71,2% de la población del país. Y el gobierno cree que con devolverle el IVA que van a incrementar para productos básicos de la canasta familiar, a un millón de familias, las que reciben.

Pero lo que ni siquiera merece hasta ahora estar en el debate es lo que le está pasando a esas clases medias, cuya precariedad ni siquiera la nota la sociedad. Encerrados en sus pequeños apartamentos, a donde también se han refugiado los adultos mayores, cuando no viven en casas que no pueden sostener, su crisis no es evidente ni preocupa a nadie y menos al gobierno. Como ese problema no existe, serán los más afectados por el incremento en el IVA y con otros impuestos como el que se deriva de la ampliación de la base de la población que debe declarar renta. Ni siquiera tienen la esperanza de que algo de limosnas del gobierno les llegue.

La probabilidad de que muchos de este sector ya sean vulnerables es muy alta, pero si además ese 26,5% sigue perdiendo su empleo, este grupo volverá a ser inclusive un porcentaje mayor al que tenían en 2019. Cuántos de estos trabajadores despedidos no están ahora en la informalidad, es una pregunta que debería estarse haciendo la Misión de Empleo del gobierno. Cuantos se están endeudando ante la imposibilidad de recibir ayudas. No están en el radar de nadie y por ello es fundamental identificar la realidad de su situación, donde están, que están haciendo, como viven.

Para completar semejante problema es muy posible que sus hijos no estén en colegios públicos sino en establecimientos privados, costosos. Además, nadie sabe si están pudiendo pagar el Internet; si tienen computadores para la educación virtual de sus hijos o si tienen que compartir a la hora de su teletrabajo, si lo tiene. En fin, la vida de las clases medias que están en crisis tiene que entenderse para poder evitar que se sumen a los vulnerables o a los pobres. El país y sobre todo el gobierno no puede ignorar a más de una cuarta parte de los colombianos, por favor.


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