Reformas tributarias

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Escrito por:

Javier Lastra Fuscaldo

Javier Lastra Fuscaldo

Columna: Opinión

e-mail: javierlastra6@hotmail.com

Twitter: @JLastraFuscaldo


De promesas incumplidas por candidatos de elección popular una vez elegidos en sus cargos tenemos muchísimos ejemplos, sobre todo aquellas que prometen que no harán, pero las hacen, como es el caso de las reformas tributarias.

El 25 de mayo de 2010 en uno de los debates de los candidatos a la presidencia de la república Juan Manuel Santos le dijo a su contendor Antanas Mockus, frente a los colombianos, que podría firmar sobre piedra o mármol que no subiría los impuestos durante su mandato, pero en el primer cuatrienio de su gobierno gracias a su reforma tributaria el IVA subió del 16 al 19 por ciento. El profesor Mockus dijo en un acto de franqueza que sí era necesario subir los impuestos y en consecuencia perdió las elecciones.

En ese debate se tocaron temas relevantes en materia tributaria como qué hacer con el impuesto del cuatro por mil a las transacciones bancarias, mientras el profesor se mostró partidario de dejarlo para financiar las necesidades sociales y el déficit público y reconocer que era un impuesto al que él adora porque no somete a dilemas morales de si declarar o no, Santos por el contrario dijo que lo detesta y aunque recordó que fue él el responsable de adoptarlo como ministro de hacienda lo hizo para afrontar la crisis económica que vivió Colombia durante décadas y lo que era algo temporal se volvió definitivo y afirmó que durante su gobierno lo desmontaría gradualmente.

Ocho años después, de las duras críticas del presidente Duque, como candidato, al esquema de impuestos del IVA que había dejado el gobierno Santos, se contradijo porque lo mantuvo cuando presentó en su primer año de gobierno la famosa reforma denominada ley de crecimiento económico, muy polémica por cierto pues fue aprobada en la madrugada mientras el país dormía y aunque establecía la devolución de IVA a las rentas de menores ingresos, estableció también la rebaja progresiva de los impuestos a las grandes empresas del 33 al 30 por ciento pero que el presidente justificó que también favorecería a las pequeñas y micro empresas.

Es evidente que las promesas incumplidas dejan una huella de resentimiento. Antes de la aparición de la pandemia el país vivía momentos de protestas, de movilizaciones de docentes y estudiantes a los que se les sumaba organizaciones sindicales, campesinas y civiles alimentadas por enfrentamientos contra la fuerza pública donde resultaron hechos lamentables como la muerte del estudiante Dilan Cruz y decenas de heridos.

Ahora en tiempo de pandemia y de drásticas medidas económicas para enfrentar la crisis sanitaria y reactivar la economía, independientemente de lo que Duque haya prometido en campaña, es responsable plantear una reforma tributaria para garantizar la estabilidad macroeconómica y mantener la confianza inversionista del país.

El gobierno se alista para presentarla en los próximos días y contraria a la anterior reforma esta traerá la eliminación de exenciones que le representan al país más de 70 billones de pesos que incrementa el hueco fiscal que alcanza los 2 puntos del PIB. Gran expectativa por la ampliación de la base gravable del IVA y de las pensiones, al tiempo que se espera un alivio para el sector empresarial quien en últimas jalona la reactivación económica.

A futuro los candidatos seguirán mintiendo, pues parece que al pueblo le gusta que lo hagan. No seduce la sinceridad y sensatez de las propuestas, sino las mentiras de los candidatos y después protestar por las medidas de los gobernantes.


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