2021: El año de la política

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com



Desde el punto de vista de la política, el 2021 no solo va a ser muy movido sino particularmente difícil. Movido, porque es un período preelectoral cuando no se ve nada claro sobre quienes entrarán en el juego para la presidencia del período 2022-2026. Difícil, porque coincide con la impostergable necesidad de empezar a abordar de manera más contundente los inmensos costos de la pandemia, si es que se logra la vacunación masiva contra el Covid-19. Estamos llegando tarde a ese proceso que ha debido empezar al mismo tiempo que en Chile, México y Costa Rica. Paciencia.

Por las características de la política colombiana, es necesario que hoy más que nunca la ciudadanía tenga conciencia sobre a quienes vamos a elegir. Para empezar, lo próximos cuatro años de gobierno serán cruciales por muchas razones. Se empieza ese nuevo período presidencial con inmensas deudas que deja este gobierno y con la necesidad de abordar los inmensos costos del Covid-19 si es que ya en ese momento se pudo dejar atrás la pandemia. Pero también, con la imperiosa necesidad de tener claras las prioridades.

Los pendientes:
El posconflicto. No nos digamos mentiras, seguimos en guerra y no fue este período presidencial, ahora en su fase final, cuando se implementó este difícil momento. Por el contrario, al despreciar el Acuerdo de Paz, punto inicial del posconflicto, esta administración siguió en guerra ahora con miles de enemigos que no se pueden asociar solamente con el narcotráfico. Los asesinatos de líderes sociales muchos en medio de la lucha por la tierra; de excombatientes de las Farc por enemigos del Acuerdo, son temas que lejos de resolverse se han incrementado. Se debe agregar además la inseguridad ciudadana que no se reconoce como problema de inmensas dimensiones.

El empobrecimiento de la población. Las cifras sobre el posible nivel de pobreza que se ha alcanzado en la pandemia ameritan dos tipos de acciones concretas. En primer lugar, una revisión de los auxilios otorgados por el gobierno nacional que claramente no han sido suficientes. Ingreso Solidario es mínimo y los resultados han sido la salida masiva de población vulnerable a la calle a buscar el día a día con las consecuencias sobre los contagios. El descenso del desempleo es fundamentalmente debido al trabajo precario de esta población. Acciones específicas para las mujeres y los jóvenes no pueden esperar más. En segundo lugar, es fundamental empezar a mirar dos temas estructurales: la necesidad de diversificar la estructura productiva con sectores intensivos en generación de empleo y en segundo lugar revisar la inequidad que genera la política social.

La desigualdad. ¿Puede este país seguirse llamando de ingreso medio alto cuando tiene semejante nivel de concentración de ingreso, de riqueza y de la tierra? ¿Cuándo el tema de la movilidad social, imposible para la gran mayoría de esta sociedad, no forma parte de las preocupaciones nacionales? ¿Cuándo además muchas políticas económicas tienden a favorecer a los que más tienen reforzando estos indicadores que solo demuestran la profunda injusticia de que impera en esta sociedad?

¿Serán estas reflexiones parte de ese debate político que precede la elección de los nuevos mandatarios? Esto depende de los colombianos, de la madurez de los electores, de la conciencia de nuestra responsabilidad como ciudadanos. Nuestro voto debe buscar respuestas a estas y otras prioridades y no el beneficio personal como sucede con demasiada frecuencia.


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