Lo que el Covid nos dejó

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Escrito por:

Javier Lastra Fuscaldo

Javier Lastra Fuscaldo

Columna: Opinión

e-mail: javierlastra6@hotmail.com

Twitter: @JLastraFuscaldo


El 2020 sin duda fue un año atípico y si hay quienes sostienen, desde sus individualistas reflexiones desde luego, que fue un buen año, es un hecho sin precedentes desde la pandemia de 1918, que los 79 millones de contagiados, así como las más de 1.7 millones muertes en el mundo hasta ahora causados por el coronavirus han dejado un profundo dolor en la humanidad.

En materia económica ningún país del planeta salió bien librado de la crisis sanitaria. Confinar a la población mundial frenó en seco la productividad, se vinieron a pique los indicadores económicos representados principalmente en el producto interno bruto y las tasas de desempleo, pero aquí vale la pena distinguir también los efectos que no son atribuibles al Covid-19, pues la pandemia a algunos les ha servido de excusa para justificar sus fracasos o promesas incumplidas.

En Colombia antes de las medidas sanitarias a mediados de marzo de este año, por ejemplo, si bien con un leve repunte en la productividad, el desempleo, pobreza y desigualdad venían mostrando un progresivo deterioro, los que lógicamente se agravaron como consecuencia de la pandemia. Los orígenes de las crisis de Hidroituango, Avianca y Electricaribe fueron anteriores al 2020. Las exportaciones venían cayendo, el peso respecto el dólar perdía valor lo que demostraba la pérdida de competitividad del país, el sistema de salud, el gran protagonista, reveló sus carencias cuando se incrementó la demanda de los servicios al comenzar la crisis por el coronavirus.

Con el optimismo que genera la distribución de la vacuna desde mediados del próximo mes de enero, resulta esperanzador reconocer las bondades de las medidas adoptadas para enfrentar la pandemia. La primera, el reencuentro con familiares y amigos. La transformación digital se aceleró, después de 9 meses de aislamiento, somos mucho más dependientes de la tecnología y de las plataformas para reuniones virtuales. Esta situación ha traído un gran y veloz cambio cultural que parece irreversible.

El trabajo desde casa reduce de manera contundente los costos de transporte y en consecuencia los impactos ambientales, se viene dando un cambio en las relaciones laborales, la flexibilidad e incremento del trabajo de independientes. Serán muy pocos los trabajadores de las áreas administrativas que volverán a las oficinas.

La educación dará un gran salto hacia la educación presencial virtual y se ofrecerá ya no como excepción con el compromiso de no desmejorar la calidad. Según la editora de educación del BBC News Branwen Jeffreys basada en datos de la Unesco, el 90% de los niños del planeta, en mayo del 2020 no estaban en clase y aunque por mecanismos como la alternancia están regresando a las aulas, se genera un enorme desafío para los países con baja conectividad o la denominada pobreza digital para evitar la exclusión de su población. Es un acierto la iniciativa del Ministerio de las Tecnologías de Colombia invertir 2 billones de pesos para conectar a internet a 10 mil escuelas rurales.

Sin duda, las dinámicas son otras y estamos obligados a reacomodarnos rápidamente en medio del sufrimiento de quienes han perdido personas cercanas. Sin estar seguros cuando podemos decir que hemos ganado la guerra, definitivamente hay que reconocer todo lo positivo que el coronavirus nos dejó.

PD. Agradezco a la casa periodística El Informador por permitirme, con absoluta libertad, compartir con Ustedes mis opiniones cada ocho días. Que el nuevo año les traiga felicidad y les permita mantener siempre viva la esperanza.


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