La lectura: ¡contra viento y… pandemia!

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es



Estamos en diciembre, mes que, a pesar de los problemas colectivos de salud no deja de ser alegre y esperanzador. Una novela que nos viene a la memoria podría confirmarnos esta apreciación: ‘En diciembre llegaban las brisas’ (1987), de la autora barranquillera Marvel Moreno. Hay otras referencias que nos susurran al oído que diciembre está aquí: inevitable recordar la canción ‘Brisas de diciembre’ (‘Diciembre llegó’), de Rufo Garrido. Cuánto falta nos hace esa brisa para barrer la pandemia que nos azota. Pero aun así, la alegría tradicional de esta época del año se nota en el ambiente y el tiempo de descanso podemos aprovecharlo para disfrutar de la lectura, entre otras razones porque se trata de una actividad que no requiere la cercanía entre personas. El contagio sería solo de lectura.

Ya que abordamos ese tema, un autor que recomendamos, con sus obras mundialmente conocidas, es Mark Twain. Sus novelas llevan de la mano a los lectores juveniles por territorios mágicos sin envolverlos abruptamente en la ficción. Eso es precisamente lo que encontrarán en ‘Las aventuras de Tom Sawyer’ (1876) y en ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’ (1885).

Conocemos más a Mark Twain que a Samuel L. Clemens, verdadero nombre del escritor estadounidense. Sus obras de algún modo reflejan su propia vida, sus recuerdos fantaseados; en fin, sus experiencias. Solo escapa a esa característica su novela histórica ‘El príncipe y el mendigo’. En su conjunto, la obra de Twain comprende libros de viaje, novelas y relatos. Escribió algunos ensayos. Al hablar de sus relatos de viaje hay que mencionar ‘Los inocentes en el extranjero’ (1869), en el que el autor expone en forma satírica sus vivencias como turista provinciano por tierras de Europa y Palestina. En 1872 publicó Mark Twain una descripción muy emotiva bajo el título ‘Pasando fatigas’; relata allí sus andanzas como minero y periodista en Nevada, California y Hawai. Más tarde apareció ‘Un vagabundo en el extranjero’ (1880). Esta es una sátira en la que combina anécdotas, historias, personajes y relatos humorísticos, todo con Alemania como telón de fondo. La misma fórmula aplica, pero esta vez sobre la India y Australia, en el libro ‘Siguiendo el Ecuador’.

Dos conocidas novelas de Mark Twain, ‘El príncipe y el mendigo’ y ‘Juana de Arco’ no recibieron grandes elogios de la crítica. En cambio ‘Un yanqui en la corte del rey Arturo’, publicada en 1889, ha sido calificada como novela de ideas; en ella Hank Morgan, perito industrial, desembarca en la Inglaterra medieval y la convierte en una “utopía industrial para después destruirla en un Apocalipsis tecnológico”. Aparte de sus novelas históricas Mark Twain publicó otras de características diversas; entre ellas tenemos ‘La edad dorada’, ‘El conde americano’, ‘El cabezahueca Wilson’ y ‘Los gemelos extraordinarios’. En las dos últimas el autor vuelve al Missouri de su infancia; cambia identidades de señor y esclavo para presentar en forma magistral el tema de la libertad y la esclavitud, tan sensible en el sur de los Estados Unidos.

‘Las aventuras de Huckleberry Finn’, publicada en 1885, es la obra maestra de Twain. Combina la excelente caracterización de los personajes con la perfecta urdimbre de las acciones; además, la atmósfera creada por el autor da paso al chispeante humor que se le conoce en sus obras para niños y jóvenes.

Un dato curioso: Mark Twain nació en 1835, año de la aparición del cometa Halley. Predijo que se iría de este mundo cuando volviera de nuevo el cometa; el novelista falleció el 21 de abril de 1910, un día antes del nuevo paso del Halley por la tierra.


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