La ciénaga de Santa Marta volverá a ser grande

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Escrito por:

Javier Lastra Fuscaldo

Javier Lastra Fuscaldo

Columna: Opinión

e-mail: javierlastra6@hotmail.com

Twitter: @JLastraFuscaldo


Es realmente un privilegio para los Magdalenenses tener la laguna más grande de Colombia y uno de los complejos acuáticos más estratégicos para la vida del planeta. El 30% del territorio del país son humedales de los cuales casi 4.300 kilómetros cuadrados corresponden a la ciénaga de Santa Marta. Durante años ha sido agredida y su deterioro se hace cada vez más evidente debilitando tanto su capacidad de protección ambiental como su potencial económico para la subsistencia y bienestar de sus pobladores.

A pesar de las 894 hectáreas de deforestación y 482 incendios anuales en el Departamento, nuestra ciénaga resiste. Todavía podemos apreciar desde la Sierra Nevada a pocos metros de altura el espejo de agua rodeado de un tapete verde, imagen lejana de un bosque de manglares, que juega con el azul del mar caribe, atravesada por una línea negra recta, carretera construida en los años 50 bajo la dictadura de Rojas Pinilla y que causó un tremendo daño ecológico al interrumpir el encuentro del agua del mar con el agua dulce, mezcla que nutre a los manglares del Parque Isla de Salamanca.

Las acciones posteriores para mitigar el negativo impacto ambiental con la construcción de pasajes de agua no ha sido suficiente para remediarlo en razón a que el agua del mar pasa en un solo sentido sin generar el reflujo natural que se daba antes de la devastadora obra. Según el biólogo Luis Carlos Gutiérrez, el remedio ha sido peor que la enfermedad por la colmatación de los caños de la ciénaga que sepulta los bancos de ostras, alimento de muchas especies, efecto que impide la cadena alimenticia haciendo más difícil la labor de los pescadores nativos.

Hace unos días en un webinar organizado por el Maestro Carlos Vives que dirigió el Director de El espectador Fidel Cano, en el que participaron también como panelistas Alejandro Gaviria, Rector de la Universidad de los Andes y la bióloga marina Sandra Vilardy, en una combinación magistral de ciencia, academia, periodismo, cultura y emociones, se desencarnan los problemas profundos desde nuestros orígenes por la ausencia de respeto por el agua.
Para la bióloga Vilardy, la geografía de la península Ibérica marcó en la mentalidad de los conquistadores el descuido por el agua y sin darse cuenta del daño, enseñaron a nuestros pobladores cómo apartarla con diques en sitios que naturalmente se tienen que inundar, enseñaron a perderle el respeto y desconocer el argumento de que el agua es la gran fortuna para enfrentar los daños climáticos. Para ella, con esos mensajes ha sido difícil comprender de generación en generación que las formas productivas se optimizan con el agua y no a costa de esta.

El mensaje del último trabajo musical de Carlos Vives, Cumbiana, expresa lo que somos, sin crítica, pero con un poderoso mensaje de reconciliación por salvar nuestro patrimonio natural, nos invita a extirpar la violencia representada en su video con la bandera de nuestro país alzada con el color rojo hacia arriba por una niña nacida en los palafitos, de mirada triste y alternando con apariciones del Samario cantando, balanceando los brazos, con saltos al ritmo de su propio estilo, como invitando al mundo a que nos ayuden a salir del olvido, como llamando a la unidad, al despertar, motivándonos a contribuir a que la ciénaga de Santa Marta además de Patrimonio de la Humanidad declarada por la Unesco, vuelva a ser grande.


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