Edison: ejemplo de superación, disciplina y creatividad

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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

Señalan algunos biógrafos de Thomas Alva Edison, que este prolífico inventor a la edad de ocho años abandonó sus estudios tres meses después de haber iniciado éstos, porque su maestro lo había calificado como un estudiante estéril e improductivo.

Cuenta la misma historia que el niño Edison, apenas un año después de esta triste experiencia ya había leído el Tratado de Filosofía Natural y experimental de Richard Green Parker, convencido que podía demostrar que era un joven excepcional dotado de una capacidad de superación ilimitada.

El genio Edison dedico toda su vida al cultivo máximo del saber y aunque abandonó sus estudios a muy temprana edad, no pudo separarse ni un solo momento, durante sus ochenta y cuatro años de vida, de su afición por los libros y por aprender más y más acerca de todo aquello que le inquietaba.

Fue tal su obsesión por el conocimiento y por aprender que aún en sus últimos días, y ya al borde de la muerte, decidió iniciar estudios de botánica. Éste es un caso realmente excepcional en la historia, digno de ser imitado.

Edison fue verdaderamente un hombre con grandes capacidades para inventar y transformar el mundo a base de su propio esfuerzo, y además, un hombre con un inmenso amor hacia el estudio, notables deseos de superación, disciplina y dedicación que lo hicieron grande, especial y único.

cualidades fueron al mismo tiempo sus fortalezas más importantes y los catalizadores esenciales que impulsaron su genialidad indescriptible y sublime.

La vida del inventor es en realidad una de las más interesantes historias de superación que se hayan conocido jamás, pero ¿qué tipo de relación existe entre su entorno, y la realidad colombiana? Parece ser que prevalecen eventos especiales comunes en la vida de Edison, los jóvenes estudiantes de nuestra región y el modelo educativo colombiano que merecen ser estudiados profundamente por las respectivas autoridades educativas.

A manera de comparación simplemente y sin ánimos de manifestar algún tipo de juicio de valor, se puede advertir inicialmente la semejanza existente entre el bajo nivel de eficiencia del sistema educativo norteamericano de mediados del siglo XIX y el deplorable modelo educacional colombiano de la actualidad.

El proceso formativo en Colombia está dedicado a cumplir ciertas rutinas parametrizadas y obsoletas que desvirtúan en todo caso su real capacidad de generar y modelar hombres de ciencia y tecnología éticos integralmente, preocupados además por el ambiente, sus semejantes y la sociedad en general.

En segunda instancia, la capacidad que tenían los maestros de la época de Edison para descubrir talentos era muy similar a la que esgrimimos algunos de los educadores en la actualidad.

Lo más importante es cumplir con unos plazos y unos objetivos no muy claros, relacionados con las ineficaces normas educacionales vigentes. Despertar el interés de los estudiantes por la ciencia y la tecnología, así como motivar el surgimiento de la creatividad, cultivar la disciplina, el esfuerzo, la dedicación y el interés por las grandes cosas no es lo fundamental.

Pero bueno ¿Qué sucede con los propios estudiantes? En este aspecto las cosas son aún más preocupantes, principalmente a nivel de la educación superior.

En épocas de estudio se aprecian en algunas universidades de santa Marta, en horarios de clase, mas estudiantes universitarios en las cafeterías, tiendas y otro tipos de establecimientos comerciales que dentro de las propias instalaciones y aulas. La disciplina, el sentido de superación y la motivación que esgrimía Edison solo pueden ser apreciados en unos pocos educandos. ¿Qué sucede con nuestros jóvenes?

El problema de la educación en Colombia es una situación que necesita ser estudiada, atendida y superada. Mientras no se efectúen reformas profundas y sustanciales al sistema, no se podrá alcanzar el nivel de progreso que ostentan los países desarrollados. Colombia y el Magdalena cuentan en su favor con muchos Edisons que claman a gritos ser descubiertos. Es deber del estado, las autoridades educativas y de toda la comunidad en general realizar el esfuerzo necesario y pertinente para descubrirlos.

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