El grito negro

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Escrito por:

Jesús Dulce Hernández

Jesús Dulce Hernández

Columna: Anaquel

e-mail: ja.dulce@gmail.com



El pasado martes las redes sociales se inundaron de imágenes negras en un acto de rechazo a la muerte de George Floyd. Me encontré con que varias personas habían publicado estas imágenes con hashtags como #blackouttuesday y #blacklivesmatter. Empecé a buscar de qué se trataba y resultó que la industria musical y marcas mundialmente conocidas lanzaron una especie de campaña con la intención que el 2 de junio se hiciera una manifestación de silencio y reflexión sobre estos acontecimientos.

La estrategia no salió tan bien, en parte porque quienes publicaron la foto negra utilizaban el hashtag de #blacklivesmatter, propio de los activistas que se encontraban en las calles visibilizando las protestas y casos de posibles agresiones. Esto significaba en la práctica que al aparecer todo en negro, producto de las millones de publicaciones, a su vez se invisibilizaba la lucha negra contra el racismo y las denuncias que se estuvieran haciendo en tiempo real. El consuelo del blanco acabó una vez más por acallar el grito del negro. Una gran paradoja que dio cuenta de lo desinformada que está la gente y lo que poco le importa realmente la situación. Porque, no nos digamos mentiras, aquí lo que importa es ser parte de un hashtag. Es cool poner una foto sin foto y decir: George Floyd, estamos contigo. Esa mala costumbre de querer estar en todo, opinar en todo, sólo para ser parte de algo. Somos presas del FOMO, el eterno miedo de quedarnos por fuera.

Lo mejor del cuento es que el #blackouttuesday pudo llegar a ser mucho más interesante e incidir en las elecciones primarias que se realizaban ese día en ocho estados. Barack Obama, por ejemplo, no publicó fotos negras pero sí un artículo muy diciente sobre la importancia de votar bien, sobre todo en lo local. Afirmó que aunque es cierto que se debe luchar por asegurarse un buen presidente y un congreso que reconozca el papel dañino que juega el racismo en la sociedad, también es crucial votar bien por quienes tienen la responsabilidad de reformar los departamentos de policía y el sistema judicial en los estados y distritos, cuyos cargos son ocupados en el nivel local. No basta con la simple protesta, no basta con publicar una foto negra, como tampoco basta con cambiar un presidente.

El 21 de mayo pasado fue el día de la afrocolombianidad. Ninguna foto negra ese día. El 31 del mismo mes murió en Puerto Tejada (Cauca) Anderson Arboleda, un joven afro de 21 años, luego de que la policía lo golpeara en la cabeza. Tampoco hubo fotos negras. Y así pretendemos que la vida cambie. Creemos de verdad que por postear un fondo negro estamos aportando a la lucha contra el racismo, cuando en los colegios de Colombia se sigue haciendo bullying al que tiene la piel negra y el “pelo malo” como dicen. ¿Malo por qué? Hay que ver qué descarados somos.

Roberto Burgos Cantor nos dejó en ese libro bellísimo que es La Ceiba de la Memoria, un texto en boca de Benkos Biohó donde nos recuerda la importancia del grito afro, el grito del negro que es muy diferente al consuelo del blanco. Un grito que jamás podremos comprender, porque no hemos padecido su dolor ni nos ha interesado conocerlo bien. “Gritar para que mi lengua espante el silencio, aprenda a hablar sola, despierte las palabras que quedaron prisioneras de las nuevas palabras, cercadas por su sonido y un significado que no pertenece a ninguno de nosotros. […] Gritar para que mi amigo Pedro, el padre, sepa que acepto su amor pero no su consuelo. Que él no me conoce y yo tampoco lo conozco a él. […] Gritar para recuperar mi nombre”.


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