¡Qué vil calumnia¡

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Escrito por:

Jesús Iguarán Iguarán

Jesús Iguarán Iguarán

Columna: Opinión

e-mail: jaiisijuana@hotmail.com


El pasado sábado 16 de mayo no pude enviar mi escrito, hoy doy respuesta a Óscar Alarcón, quien tildó al general Iguarán como protagonista del “primer fraude electoral que hubo en Colombia”. Luego esa misma fecha en su columna “Peces de Adorno” Pedro Segrera me informaba que debería impugnársela a mí pariente Óscar Alarcón, porque cuando este “hallazgo Electoral” cumplió 100 años fue él quien se encargó de publicarlo en la revista Semana.

El 7 de diciembre del 1903 se reunieron las Asambleas Electorales de la República, para que el 2 de febrero del siguiente año se llevara a cabo la elección de Presidente y Vicepresidente. Luego de esa reunión la Registraduría Nacional contempló, que La Guajira participaría con 5 Municipios y dos Municipios de Valledupar y Espíritu Santo, y votarían 45 electores y no 22 como anteriormente estaba registrado.

Debido a la estrechez del resultado electoral, con el fin de esclarecer la supuesta irregularidad contempladas en la Asamblea General de Riohacha, el Gran Consejo Electoral se instaló en Bogotá el 3 de febrero y sesionó los días 4,5,6, y 8 de febrero. El 9 de marzo de 1904 el Doctor Santiago Rozo presentó personalmente al Gran Consejo Electoral un extenso memorial de acusación. Ésta denuncia causó revuelo nacional y se sumaron a esa imputación, José Vicente Concha, Enrique Barreto, Miguel Abadía Méndez, Bernardo Escobar, Marco Fidel Suárez, Emilio Ruíz Barreto y Antonio José Cadavid, los conocidos personajes, provocaron al Gran Consejo Electoral sesionar del 23 al 31 de mayo, 19 días de junio y los primeros días de julio, después de vigilar el más leve intento de bochornoso fraude, agotadas las sesiones tendientes a esclarecer las anomalías contempladas en el caso de la Asamblea Electoral de Riohacha, el 4 de julio se selló el veredicto a favor de Reyes, 994 votos contra 982 de Vélez, además comprobaron, que en la Casa de la Aduana se realizó la reunión del 2 de febrero.

Como se cumplieron las garantías ofrecidas, y reconocer los errores es también argumento de grandeza, los grandes personajes reconocieron y respetaron la nulidad del proceso. (Gaceta Oficial del 25 de agosto de 1904)

Sin embargo, confirma Perucho en su reciente escrito “que se envió una comisión a Riohacha presidida por Felipe Angulo. Una vez en el hotel, Iguarán hizo que unos amigos suyos- muy hábiles en el manejo de las armas, sobre todo por Guajiros- disparan por la noche y apagaran las linternas”. ¡Qué vil calumnia ¡Iguarán fue un hombre tan osado en aventura que lo único explosivo que llevó consigo fue su genio. Al país le consta y a la historia colombiana así lo corrobora, que sólo interpuso sus valiosas armas en beneficio de la paz, si le hubiese tocado morir pa´ que Colombia viviera, ¡sería el primero en gritar! viva la muerte ¡. Si un juez lo hubiese llamado para indagarlo, preferiría morir antes de mentirle a un magistrado colombiano.


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