‘A Dios rogando y con el mazo dando’

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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com



El pasado 9 de julio los colombianos se tropezaron nuevamente con el horror y la barbarie injustificada promovida y generada por las Farc.

Los ataques demenciales y bombardeos en contra de miles de colombianos de bien, especialmente población civil, en seis distintas localidades del departamento del Cauca reportaron un saldo triste y trágico. Hipócritas, mientras hablan de paz destruyen, asesinan y secuestran.

Como reza el popular refrán "A Dios rogando y con el mazo dando."

Los ataques indiscriminados, violentos y a mansalva realizados por el sexto frente y la columna móvil Jacobo Arenas de las Farc a la población civil en los municipios de Toribio, Caldono, Corinto Caloto, Santander de Quilichaó y Jambaló dejaron 2 civiles y 2 policías muertos, más de un centenar de heridos, así como también iglesias, instituciones educativas, centros de salud y un gran número de viviendas destruidas.

Pareciese que el tiempo retrocediera hasta la década de los noventas, cuando estos criminales arrasaban poblaciones enteras y destruían todo a su paso bajo la mirada indiferente y complaciente de los gobiernos, las instituciones y las personas.

¿Hasta cuándo señor Santos, este pueblo sufrido y atropellado por el terrorismo y la demencia tendrá que soportar a estos criminales, además de su actitud negligente? Ojalá no sea por mucho tiempo.

No se puede entender cómo estos bandidos pueden dormir tranquilos después de masacrar al pueblo. Tampoco se puede entender cómo los siniestros miembros del secretariado de las Farc y sus amigos hablan cínicamente de acuerdo humanitario y paz, y al mismo tiempo continúan con su ola de terror y destrucción.

Lo más preocupante de todo esto es que algunos parlamentarios y ex-parlamentarios, así como un supuesto grupo de personalidades de la vida pública colombiana hablan en favor de los asesinos de Colombia, en detrimento del bienestar de las víctimas.

Pero el colmo del descaro y el cinismo vienen de parte de una ex senadora de la República, quien en declaraciones dadas a la red del sur tuvo la desfachatez de exigir al Gobierno Nacional que cumpla con lo prometido en el pasado en relación con los diálogos de paz, y que además cese inmediatamente la persecución a los terroristas miembros del secretariado. ¿Qué será lo que persigue "este noble personaje" el nobel de la paz o la Presidencia de la República? Esto último, por ahora se le complicó.

La máxima preocupación de la ex-congresista es la tranquilidad de Cano y sus camaradas, y ¿de los humildes colombianos que caen víctimas de los cilindros, los burros, las bicicletas y los carros bombas qué? O, ¿es qué acaso estas personas no tienen valor alguno para la senadora, en su afán de obtener dividendos políticos egoístas?

En este río revuelto hasta algunos altos jerarcas de la iglesia, las ONG, miembros del parlamento Europeo y algunos diplomáticos de los países limítrofes intentan pescar. Que no los engañen señores, los terroristas no tienen intenciones buenas con Colombia ni con el resto de la humanidad.

¿Cómo es posible que miles de colombianos, civiles, policías y militares pierdan su vida, bienes y esperanza, mientras Cano y sus compañeros tranquilamente promueven la destrucción de nuestra querida nación? Colombia y su gente no pueden permitir ya nunca más las atrocidades de las Farc. Es el momento de dejar el miedo e insinuar lo que realmente se siente.

No más Farc en Colombia. No más indiferencia hacia estos hechos. Exijamos a los órganos de justicia, si es que existe justicia real en esta Colombia dolida y sufrida, condenas ejemplarizantes para los terroristas, aunque es posible que ni con un millón de cadenas perpetuas, los enemigos de la paz, alcancen a pagar sus aberrantes crímenes y el enorme mal hecho al pueblo colombiano.



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