Rebeldía social

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Escrito por:

Wilfrido De la Hoz

Wilfrido De la Hoz

Columna: Opinión

e-mail: wilfridodelahoz@gmail.com



Colombia atraviesa por una era de rebeldía social que deja mucho para pensar. Se percibe y capta en las expresiones libres de las redes sociales. Hay quienes la asocian con una fuerte escisión política existente, propiciada por personas que aún pretenden tomar el poder constitucional de la República, acudiendo a “todas las formas de lucha”.

Pero discurramos un poco sobre esto: Siempre se ha pensado que la rebeldía tiene su nido en la juventud; así lo han conceptuado algunos autores, quienes han determinado que pueden clasificarse cuatro tipos de rebeldía en la juventud así:
1 Rebeldía regresiva: Nace del miedo a actuar y se traduce en una actitud de reclusión en sí mismo. El adolescente adopta una postura de protesta muda y pasiva contra todo.

2 Rebeldía agresiva: Se expresa de manera violenta. Los jóvenes no pudiendo soportar las dificultades de la vida diaria intentan aliviar sus problemas haciendo sufrir a los demás.

3 Rebeldía transgresiva: Consiste en ir contra las normas reguladoras de la sociedad y de la familia, por el placer de no cumplirlas. Puede haber sido provocada por influencia de una subcultura del entorno social o por acciones desacertadas en la educación familiar, especialmente el autoritarismo y la indiferencia de los padres.

4 Rebeldía progresiva: Se define como una fuerza que obra irresistiblemente sobre la población inconforme de la sociedad que sabe soportar el paso de la realidad pero no el de la injusticia. Estos rebeldes progresivos aceptan las reglas establecidas, pero procuran discutirlas para mejorarlas.

No obstante, la sociedad en su conjunto también presenta rasgos de intolerancia extrema. Sucede que gran parte de la juventud se está volviendo conformista por varias causas, entre ellas la percibida por las familias, en el sentido de que no han tenido que esforzarse para conseguir lo que querían; eso los dispone a exigir con ahínco y firmeza ante las injusticias sociales aunque las admitan.

Tradicionalmente la rebeldía ha sido considerada como un defecto social, porque visibiliza el desacato y desafío a la autoridad. Se sobreentiende que estas actitudes son vinculables a algún bien que se quiere preservar o defender.
Los fenómenos hasta ahora comentados son normativos, pero no podemos dejar de lado la posibilidad de que aparezca rebeldía o irritabilidad en respuesta a situaciones adversas o dolorosas que no son las habituales. Por ejemplo, la vivencia de acoso escolar, consumo de tóxicos, abusos de algún tipo o el padecimiento de problemas de salud mental como la depresión.

Otro aspecto a tener en cuenta es el entorno social en donde se ha detectado que el sentimiento de identificación con los amigos o empatía con compañeros estudiantes pasa a ser una de las influencias más importantes durante la vida cotidiana de muchas personas que protestan.

Sin embargo lo que más preocupa a la sociedad colombiana es la protesta social, en la cual se presentan revueltas violentas localizadas especialmente en las universidades públicas; aunque últimamente el fenómeno se ha extendido a algunas universidades privadas, llegando hasta los estudiantes de educación media.

Debido a ello; de acuerdo con informes de las autoridades competentes, dentro de esa envolvente social participan también grupos antisociales conformados por vándalos, circunscritos en nichos de guerrilleros disidentes, desmovilizados, reinsertados y alianzas de traficantes de drogas ilícitas con delincuencia común. Tanto así que se sospecha la participación de vándalos de países vecinos y cubanos, interesados en generar descontento entre resentidos políticos a quienes nuestro sistema democrático les ha concedido derechos inmerecidos.


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