Crónica de un entierro de quinta

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Escrito por:

Carlos Payares González

Carlos Payares González

Columna: Pan y Vino

e-mail: carlospayaresgonzalez@hotmail.com



¡Qué pena!... Se le embolató el negocio al alcalde Luis Gastelbondo García al "hundírsele" en el Concejo de Ciénaga el proyecto de reajuste del POT. Pretendía, entre otras cosas, ampliación de la zona de acopio de carbón convirtiendo a toda la zona de Cordobita en una alfombra negra y, con los años, en un infértil desierto, cambiando de esta manera su vocación agrícola por la minera. También conllevaba el establecimiento de una zona franco-industrial al nororiente del casco urbano de Ciénaga, en un área conocida como La «Ye» de Ciénaga; la entrega de material de arrastre del río Córdoba a unas empresas constructoras y, finalmente, la declaratoria de ciertas áreas barriales de Ciénaga como zona de alto riesgo natural por donde posteriormente sería trazada una carretera circunvalar. Puede reconocerse que todos eran unos proyectos hiper-millonarios.

Sin embargo, de nada le valieron los estudios realizados (¿copiados?) por expertos asesores de bolsillo traídos del interior colombiano y las consabidas triquiñuelas (reuniones medio-informativas) para embetunar el Proyecto de Acuerdo de la obligante participación ciudadana. Bastó que el señor procurador Provincial del Magdalena, doctor Oscar Castillo Moscarella, en informe presentado ante el Concejo de Ciénaga, demostrara que una cosa fue el proyecto que le presentó el señor Alcalde a Corpamag para lograr un concepto favorable y cosa distinta fue el proyecto que le entregó posteriormente a la corporación edilicia. Es decir, le apareció un deformado mellizo a la copia del proyecto original: manipulado, corregido. Con textos adicionados diferentes. Amén de no tener firma oficial que lo avalara. Graves descuidos de un funcionario que grita a pulmón pleno ser el más "digno" y "organizado" de los alcaldes.

Graves descuidos (¿sí será tanta la dicha?) que deberán ser investigados por los organismos competentes de control establecidos en Colombia. De esta manera, pues, no hubo un solo concejal que se lanzara al vacío corriendo el riesgo de una investigación tanto disciplinaria como penal a la vuelta de la esquina. No hubo, pues, en el cabildo cienaguero, quien se arriesgara en el millonario jueguito propuesto por el señor Alcalde y, a la final, terminaron todos como firmes defensores del medio ambiente y de la gente cienaguera. Debo reconocer que unos cuantos, que caben en los dedos de una mano, se opusieron desde un primer momento al esperpento del Ejecutivo municipal. Y aunque no creo en milagros, tendré que reconocer que de vez en cuando ocurren cosas en el Universo que parecieran serlo.

Se debe reconocer además que un grupo de ciudadanos y ciudadanas cienagueros, representados por el Comité no + carbón, alcanzaron a recoger durante varias semanas más de cinco mil firmas que manifestaban estar en total desacuerdo con la expansión de la zona de acopio del carbón en el municipio cienaguero. El hecho tiene importancia, sobre todo, por encontrarse, los diferentes entes territoriales en Colombia, adelantando el proceso electoral que culminará el 30 de octubre próximo para elegir gobernadores, diputados, alcaldes y concejales. De tal manera que ir en contravía de la voluntad de un pueblo podría significarles a muchos aspirantes una derrota electoral, especialmente, a nuestros padres de la pequeña patria cienaguera. En efecto: aquellos que no tenían voz, milagrosamente comenzaron a hablar. Los que nunca manifestaban pensamientos empezaron a pensar. Y el patrioterismo comenzó a florecer como verdolaga en playa. Entonces, los que inicialmente estaban de acuerdo con el proyecto, pusieron sus manitos en el corazón para lloriquear por la amada matria. Y, como en un mundo pletórico de hadas, se iluminaron las entendederas de un momento a otro para comprender que los únicos beneficiados con el "mello-proyecto" eran las grandes empresas carboníferas, depredadoras del medio ambiente, y el pequeño círculo que todavía rodea al señor alcalde Gastelbondo García. ¡Bendito sea mi Dios!

Se comprendió a tiempo que cualquier migaja ofrecida para pervertir lo público terminaría produciendo un efecto dañino para la economía cienaguera. Como si fuésemos proxenetas de esquina, nuestros gobernantes han venido "vendiendo" el uso y el abuso del territorio cienaguero por parte de las grandes empresas multinacionales. Amén del continuo desfalco que muchos de nuestros alcaldes han venido haciendo de las cada vez más escasas regalías bajo la vista gorda de todo el mundo. Esta vez le cortaron las alitas al "progresista" pajarito de las "cuatro agüitas".



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