Hola, soledad

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Escrito por:

Luis Reyes Escobar

Luis Reyes Escobar

Columna: Opinión

e-mail: luksreyes@hotmail.com


En varias ocasiones les he hablado acerca de una de mis grandes maestras; mi abuela Carola. Uno de sus memorables apuntes fue “el hombre es hombre a medida que se adapta a su entorno”. Pareciera una frase de cajón más, pero sin temor a equivocarme, les digo que ha sido un faro en mi vida.

La vida me ha llevado a enfrentar entornos muy variados en los que difícilmente puedo encontrar un punto tangencial. He vivido en diferentes ciudades del mundo, frecuento círculos sociales con distintos rangos de edad, tengo amigos de niveles socioeconómicos disímiles, en fin, mi vida ha sido enriquecida con un mix de ecosistemas. Puede sonar banal o sencillo, pero para lograr socializar adecuadamente bajo estas condiciones, debí estar dispuesto a ajustar mi lenguaje, gustos gastronómicos, preferencias musicales y muchas otras cosas que para algunos pueden ser calificadas como inamovibles. Para evitar malinterpretaciones, aclaro que estos cambios no deberían llevarnos a cambiar nuestra esencia¬ -por lo menos en mi caso no ha pasado- lo que se busca con esto es la sintonía y lograr moverse como pez en el agua.

De todas las cosas a las que me he tenido que adaptar, la que me ha generado mayor dificultad, es convivir con la soledad. En este punto es importante señalar que desde mi perspectiva existen dos distinciones de soledad. Una cosa es estar solo y otra muy diferente, es sentirse solo. El estar solo es algo más físico y hace referencia al hecho de no tener a nadie a tu alrededor. Mientras que sentirse solo es un poco más emocional, porque incluso, estando rodeado de personas puedes llegar a sentirte solo.

Un estudio realizado en España, Finlandia y Polonia, en el que se analizaron a 10.800 personas, reveló que los que experimentaban sensación de soledad, eran más proclives a presentar afecciones de salud como resfríos, virus estomacales e incluso, podían llegar a atravesar episodios de depresión, ansiedad y otros males crónicos. Estos resultados me parecieron totalmente alarmantes y considero que podrían llegar a ser peores si consideramos a aquellas personas que suelen negar este tipo de emociones –tanto a los demás, como a ellos mismo– para tratar de dejar de experimentar esa sensación, pero lo único que logran es preparar una bomba que puede explotar en cualquier momento.

Intentemos encontrar una respuesta del por qué alguien podría llegar a sentirse solo. Desde mi experiencia, puedo decirles que experimento está sensación cuando no encuentro a alguien con quien compartir o en quien apoyarme cuando estoy experimentando alguna emoción extrema, es decir, cuando estoy triste, decepcionado, aburrido de la vida, desesperanzado o muy feliz, animado, etc. Esto me hace pensar que la sensación de soledad está de una u otra forma conectada con la expectativa que yo tengo con respecto al compromiso que los demás deben tener conmigo, en otras palabras, lo que yo espero que los demás hagan por mí. Por ejemplo, si logro un ascenso, cumplo años, muere alguien cercano, me quedo sin dinero y no encuentro a alguien con quien celebrar o en quien apoyarme, me siento solo. Lo que me genera inquietud es ¿Por qué recargamos en otros la responsabilidad de sentirnos bien o superar impases? ¿Qué nos lleva a pensar que solos no podemos?

No soy un súper-humano que nunca se ha sentido solo, pero cada vez que lo siento, procuro hacerme auto-terapia. Soy de los que prefiere mantener expectativas bajas, para dejarme sorprender con mayor facilidad. Entiendo que cada quien tiene sus propios problemas, para no tomarme personal cuando no me pueden dar una mano. Procuro que cada cosa que hago tengo un fuerte propósito, para recordar que vale la pena hacer el esfuerzo cuando esté atravesando por un momento difícil. Pero lo que me más me ha funcionado, es dar sin esperar nada a cambio. Cada vez que alguien me requiere, procuro compartir tiempo de valor con él, darle lo mejor de mí, así no tenga como ayudarlo en ese momento, muchas veces escuchar es suficiente. Con el tiempo verás que eso que sembraste, en algún momento lo recogerás. Pero tu tranquilo, que si no sucede, reunirás lo que se necesita para enfrentar la vida.



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