El Unión es y seguirá siendo el equipo de los amores de mi tierra

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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com



A pesar de los malos momentos, las tristezas que nos ha deparado el juego y los fracasos de hoy, el Unión Magdalena es y seguirá siendo, sin duda alguna, una inagotable fuente de felicidad, alegría y esperanza para todos los hijos queridos de esta tierra amada y gloriosa, pero además esa fuente inagotable de inspiración que siempre ha sido para poetas y juglares de este bello Departamento. Para la muestra el gran Carlos Vives, nuestra figura artística más representativa, quien con orgullo y con honor porta la camiseta de nuestro amado equipo en todos los escenarios del mundo. Mis respetos don Carlos.

Es imposible pensar que samarios y magdalenenses puedan ocultar y esconder el orgullo infinito que se siente saber, que este territorio hermoso de contrastes geográficos, gran biodiversidad y riqueza cultural es la fortaleza y residencia de uno de los clubes de fútbol más amado y querido en Colombia.

Se hace imprescindible conservar en la mente, el corazón y el alma de la gente de la región, los recuerdos gloriosos de las gestas extraordinarias que ayer protagonizó un puñado de valientes, arriesgados, osados y temerarios hombres vistiendo pantalones cortos, azules y rojos, en cada uno de los estadios de Colombia.

Es deber de los hijos de Santa Marta y el Magdalena evocar, preservar y salvaguardar en lo más profundo de nuestro ser, como apreciado e invaluable tesoro, esos momentos de gloria y de lucha heredados a este noble pueblo por los más ilustres y esforzados gladiadores del fútbol de la región.

Gracias y mil gracias entre otros a: Manuel «Maracaná» Manjarrés, Aurelio «Yeyo» Palacio, Pablo Huguett, Justo Sayas, Obdulio Torres, José Quiñones, Pedro Vásquez, Ramón Rodríguez, Eugenio Samaniego, Raúl Peñaranda y el más caballero de todos el samario-paraguayo Líder Toledo. Gracias a ustedes por haber ofrendado sus vidas, lágrimas, sudor y coraje en las arenas inexpugnables del Valle del Cauca el día 12 de diciembre de 1968 y en el Eduardo Santos el 15 del mismo mes, y por haber regalado a esta bella tierra por primera y única vez en la historia, el galardón más preciado que ostentan los campeones del fútbol en Colombia.

Santa Marta y el Magdalena son, inobjetablemente, la cuna de los más exquisitos futbolistas que jamás haya conocido el fútbol colombiano. Un homenaje sincero a: el maestro de maestros Alfredo Arango, Eduardo Emilio Vilarete, Hermenegildo Segrera, Gilberto el «Alcatraz» García, Guillermo Serrano, César Calero, la «Puya» Zuleta, David Ferreira, Aldo Leao Ramírez, Radamel Falcao García, Anthony el Pitufo de Ávila, el genio de genios Carlos el Pibe Valderrama y el gran Alex "Didí" Valderrama Pinedo, quizá el más grande de todos.

Éstos son, sin ánimo de ofender a nadie o demeritar el profesionalismo de aquellos que no se alcanzan a mencionar en estas cortas líneas, sólo una pequeña muestra del caudal infinito de talento futbolístico que surge y ha surgido como por encanto de las polvorientas e históricas calles samarias y magdalenenses, y que nutre de fútbol y genialidad al más querido de todos los equipos, "El Unión Magdalena". Pescaíto, Bastidas, Mamatoco, Manzanares, María Eugenia, Gaira y todos esos templos del fútbol de la región se enorgullecen infinitamente porque sus canchas son y han sido pisadas por los más ilustres futbolistas del país, y porque día tras día sus hijos alimentan con orgullo y pasión esa reluciente, cristalina e inagotable copa generadora de arte llamada Unión Magdalena. Por todo esto y por mucho más, "el Unión es, y seguirá siendo el equipo de los amores de mi tierra".



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