Después no digan que…

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Escrito por:

Wilfrido De la Hoz

Wilfrido De la Hoz

Columna: Opinión

e-mail: wilfridodelahoz@gmail.com



Todos los colombianos hemos escuchado esa voz que por hábito vicioso se dice con frecuencia: “Después no digan que no se lo dijiiimosss!”. Ese famoso mensaje con su flexión de voz particular es aplicable a quienes de manera tozuda y sin escuchar el sentir libre de la mayoría de los colombianos pretender imponer a la fuerza algo que la gente no acepta.

En Colombia hay muchos grupos armados que no acogen el actual régimen democrático, tal como lo conocemos nosotros. También hay muchos organizaciones sociales y ciudadanos que tampoco lo comparten. Entre ellos están las Farc, ELN, paramilitares, “Clan Úsuga” y pare de contar.

El gobierno actual de Colombia acordó un diálogo con las Farc bajo una hoja de ruta que contiene 5 puntos. (Ahora se dice que son 6 puntos). Lo que el gobierno dice que está haciendo en Cuba es una negociación para que los miembros de las Farc se acojan a la Constitución Política y a las Leyes de la Colombia de este lado. Las Farc, por su parte, intentan que los representantes del gobierno acepten el modelo integral de la Colombia que ellos han diseñado.

Si se llegasen a acordar esos 5 o 6 puntos, se firmará todo lo acordado y... ¡Listo. Eso es la paz! Maravilloso! A partir de entonces habrá más inversión para el campo, se construirán más vías de cuarta generación (4G), se disparará el crecimiento económico. También se incrementará el empleo urbano y rural, el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá más que en todos los países de América juntos, y más juegos pirotécnicos.

Campanas al viento han anunciado que ya hay tres puntos acordados de los cinco de la agenda. Lo cierto es que dichos anuncios son solo titulares. Ejemplo. El tema de tierras, el tema de víctimas y así intentan engañar. Pero ya la gente no traga sapos enteros; tienen que mostrarlos para saber de qué están rellenos. La gente se comporta así porque no cree en las Farc; tampoco en lo que le dice el gobierno. Entonces, ¿qué es lo que pasa?

Lo que pasa es que el tema de tTierras sí aplica para la Colombia de las Farc, pero no para la Colombia de los otros; llámense ganaderos, arroceros, cafeteros y productores del campo, formados y desarrollados bajo el esquema productivo actual de Colombia. De acuerdo con esto, se debe reconocer que Colombia no es una, sino que son varias Colombia. La Colombia de las Farc, con sus límites bien definidos; otra, la Colombia del ELN también con territorio propio y otro revuelto de Colombia que es de todos y a la vez de nadie, en donde se pueden decir todas las mentiras y cometer todos los delitos que quieran y nadie hace algo.

Mi Colombia, nuestra Colombia, la Colombia de contornos hermosos está cruzando por un momento de aciagas circunstancias. Esas circunstancias nos mueven a pensar que el escenario de la política, la justicia y en general el gran escenario social y económico puede desembocar en una envolvente peligrosa; en el sentido de que la sociedad no comparte mayoritariamente la decisión del Presidente frente a los acuerdos con las Farc.
@WILFRIDODELAHOZ


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