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Deliberación, prudencia y construcción de paz

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Eduardo Verano de la Rosa

Eduardo Verano de la Rosa

Columna: Opinión

e-mail: veranodelarosa@hotmail.com



El sentido comunes el tesoro sagrado que ayudó al hombre a superar la condición de bárbaro y transformarse en civilizado. Uno de los saberes es que la violencia es enemiga de la política y que para erradicarla es necesario que reine la política para crear condiciones para la paz.

 

Para superar la violencia el mejor camino es el diálogo, en particular, la violencia que tiene raíces en la política como la que hemos vivido, sin embargo, las condiciones del diálogo no las puede imponer nadie, nacen dela conversación pacífica, respetuosa, razonable y franca entre las partes, lo que abre puertas y construye caminos  que la violencia no puede hacer.

Dialogar es deliberar. Nadie delibera sobre asuntos que sólo pueden ser vistos de una manera, ya lo enseñaron los griegos en el siglo VI antes de Cristo: En política, las cosas siempre pueden ser de otra manera, por lo que la deliberación está al orden del día, en un ambiente de pluralismo, en el que se intercambien razones de lo público.

Lo público tiene que ser transparente y participativo. La claridad y lo participativo lo ordena la democracia como forma de gobierno, y lo guía la prudencia. La virtud de la prudencia es el hábito que nos encamina hacia lo correcto y lo bueno, es conocimiento que no se olvida, es uno de los saberes que guarda el tesoro del sentido común.

Para nuestra fortuna, ha llegado el momento de que todo lo que se está acordando en La Habana se de a conocer en la más amplia deliberación pública, en un ambiente de tolerancia. El momento de la superación del conflicto armado ha tocado a la puerta, pero 'en la boca del horno se puede quemar el pan'. No dejemos que eso suceda. Legitimar los acuerdos para la superación del conflicto armado invita a la más amplia deliberación. Sin legitimidad no podrá superarse el conflicto armado, lo enseña la prudencia. Lo propio del prudente parece ser deliberar acertadamente sobre las cosas buenas para el disfrute colectivo, enseña Aristóteles en la Ética a Nicómaco.

 Él insiste en que el prudente es el que sabe deliberar. Es por esto que en este momento nuestra Nación no puede pasar por alto la necesidad de hacerlo. Y deliberar no es insultar, menos encerrarse en principios, sino abordar asuntos para el buen vivir. Baltasar Gracián, en su obra, "El arte de la prudencia", recomendaba: El prudente siempre está de parte de la razón, no de la pasión. Si el contrario es necio, cambiará de táctica por ese motivo y pasará a la parte opuesta, con la que empeorará el partido. La necedad y la obstinación causarán su abandono y ruina. La prudencia invita a la deliberación amplia y tranparente. No le temamos a los necios.

Es urgente construir escenarios políticos para la superación del conflicto armado, todos los esfuerzos deben encaminarse al fomento dela deliberación pública para construir una sociedad democrática. La deliberación no puede reducirse a si se dejan libres o a cuántos años de prisión se le impondrán a los guerrilleros. Este es un tema importante, pero no el central. El tema neurálgico es el escenario de la política.

Hablar del escenario de la política, es hablar, entre otras asuntos, de cómo será el modelo de Estado. Las cosas no pueden permanecer iguales. Colombia no puede continuar con este modelo centralista y con este régimen de partidos y de forma precaria de democracia. Una amplia deliberación política acerca de la política estatal tiene que estar a la orden del día. No se puede escapar la necesidad de rediseñar el Estado y democratizar la política.



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