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Editorial
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Más del 50 % de las clínicas y centros de salud de Beirut, así como tres de sus mayores hospitales, no están operando por los efectos de la explosión de casi 3.000 toneladas de nitrato de amonio registrada el pasado día 4 en un almacén del puerto de la capital libanesa y a consecuencia de la cual murieron 171 personas y más de 6.000 resultaron herida. Esta terrible situación sanitaria se suma a la renuncia de todo el gabinete ministerial lo que ha sumido en una profundidad crisis al país.

Las explosiones en el puerto de Beirut tuvieron lugar en la capital libanesa el martes 4 de agosto de 2020, afectando al puerto y sus inmediaciones y dejaron al menos 220 muertos, 7000 heridos y varios desaparecidos. La explosión principal estaba relacionada con aproximadamente 2750 toneladas de nitrato de amonio, que habían sido confiscadas por orden judicial a una embarcación en 2014 y se cree que la explosión tuvo efectos equivalentes a unos cientos de toneladas de Tnt, lo que puso en peligro a una buena parte de la población de la capital libanesa.

La explosión fue detectada por el Servicio Geológico de los Estados Unidos como un evento sísmico de magnitud 3.3; se sintió en Turquía, Siria, Israel y partes de Europa; y se escuchó en Chipre a más de 250 km de distancia y fue considerada como una de las explosiones no nucleares más poderosas de la historia. El gobierno libanés declaró un estado de emergencia de dos semanas en respuesta al desastre.

En sus secuelas, las protestas estallaron en todo El Líbano contra el gobierno libanés por su fracaso para evitar las explosiones, uniéndose a una serie más amplia de protestas que han tenido lugar en el país.

Organismo internacionales han estado apoyando en la evaluación de 55 clínicas de atención primaria y centros de salud por toda la ciudad y en estos momentos más del 50% no están operativas lo peligroso es que el 47-48 % restante tienen unos niveles muy bajos de operatividad, que al menos tres de los mayores hospitales de la ciudad no están operativos y que otros tres están funcionando muy por debajo de su capacidad normal. Tremenda situación que ha llevado a la ciudad a perder alrededor de 500 camas de hospital.

Esto tiene unas claras implicaciones para el tratamiento de la Covid-19 en un momento en que se está registrando un importante aumento de los casos de contagio de esta enfermedad en El Líbano ya que los casos de contagio por el coronavirus han aumentado en las últimas dos semanas, lo cual se atribuye a la apertura del país y a la llegada de viajeros internacionales desde antes de la explosión.

Hasta ahora El Líbano ha hecho un trabajo impresionante a la hora de controlar la Covid-19 y los libaneses no bajar la guardia a pesar de las demandas que les han llevado a manifestarse en las calles en los últimos días contra el Gobierno y la clase política en general.


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