Ambientalista advierte sobre riesgos para Santa Marta si no se protegen los recursos naturales

La protección de los recursos naturales y la promoción de prácticas sostenibles son clave para garantizar el futuro ambiental de la ciudad. Foto derechos reservados EL INFORMADOR

Medio Ambiente
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Nicolás Molina Guzmán alerta sobre la contaminación de ríos y mares, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de fortalecer la conciencia ambiental desde lo individual y lo institucional.

En entrevista con EL INFORMADOR, el ambientalista samario Nicolás Molina Guzmán lanzó una advertencia contundente sobre el futuro ambiental de Santa Marta y el planeta, al señalar que la falta de protección de los recursos naturales podría desencadenar conflictos globales y un deterioro irreversible de los ecosistemas.

Molina explicó que, aunque existen iniciativas de economías sostenibles, los recursos provenientes de la tierra son limitados y su agotamiento ya comienza a evidenciarse. “Se viene una posible guerra por estos recursos”, aseguró, al enfatizar la urgencia de generar conciencia sobre el cuidado del entorno.

Nicolás Molina Guzmán, ambientalista samario. Foto cortesía
Nicolás Molina Guzmán, ambientalista samario. Foto cortesía


Acciones individuales que generan cambio

El ambientalista destacó que la transformación comienza desde las acciones individuales. A través de su fundación Funda Niguma, ha impulsado iniciativas como la limpieza de ríos y playas, la siembra de árboles nativos y la educación ambiental en niños.

Según explicó, sembrar árboles no debe ser una acción improvisada, sino estratégica. “No es sembrar por sembrar, hay que escoger especies nativas que den sombra, oxígeno y alimento”, indicó, resaltando el mango como ejemplo de árbol de triple propósito.

Además, recordó cómo desde hace años promovían prácticas como la recolección de aceite usado de cocina, incluso antes de que existieran regulaciones. Estas acciones, aseguró, ayudaron a generar conciencia que hoy se refleja en leyes ambientales más estrictas.

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Contaminación de ríos y mares, e  mayor reto

Uno de los principales problemas ambientales de Santa Marta, según Molina, es la contaminación de sus ríos y su impacto directo en el mar.

Explicó que afluentes como el Gaira y el Manzanares transportan residuos que terminan en las bahías, afectando no solo el ecosistema sino también la salud de los bañistas. A esto se suma el vertimiento de aguas residuales a través del emisario submarino, lo que representa un riesgo para una ciudad turística.


El ambientalista Nicolas Molina Guzmán, rescatando a una tortuga marina en unas de las playas de Santa Marta. Foto cortesía
El ambientalista Nicolas Molina Guzmán, rescatando a una tortuga marina en unas de las playas de Santa Marta. Foto cortesía

Pérdida de biodiversidad y fauna silvestre

El ambientalista también alertó sobre la disminución de especies nativas, como aves e iguanas, que cumplen un papel fundamental en el equilibrio ecológico.

Recordó que anteriormente era común ver grandes bandadas de periquitos en la ciudad, fenómeno que hoy prácticamente ha desaparecido. Asimismo, criticó la práctica de mantener aves en cautiverio como mascotas.

 

Protección ambiental y control institucional

Molina reconoció avances en la gestión ambiental distrital, especialmente en la protección de fauna silvestre y la eliminación de especies invasoras.

Resaltó la importancia de reemplazar árboles foráneos por especies nativas para preservar el equilibrio ecológico. Sin embargo, insistió en que se debe fortalecer la capacidad técnica de las autoridades para el manejo de fauna silvestre.

 

La contaminación de ríos y mares y la pérdida de biodiversidad se perfilan como algunos de los principales retos ambientales de Santa Marta. Foto derechos reservados EL INFORMADOR
La contaminación de ríos y mares y la pérdida de biodiversidad se perfilan como algunos de los principales retos ambientales de Santa Marta. Foto derechos reservados EL INFORMADOR

Crecimiento urbano y compensación ambiental

El crecimiento turístico y urbano también fue señalado como un factor de presión sobre el medio ambiente. Molina indicó que, aunque la construcción es necesaria, debe ir acompañada de compensaciones ambientales efectivas.

“Si se tala un árbol, debe existir una reposición real y controlada”, afirmó, insistiendo en la necesidad de hacer cumplir la normativa vigente.

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La Sierra Nevada, clave para la vida

Otro punto crítico es la protección de la Sierra Nevada de Santa Marta, considerada un ecosistema único en el mundo y principal fuente de agua de la región.

El ambientalista recordó que sin este recurso vital, la vida sería imposible, por lo que su conservación debe ser una prioridad absoluta.

 

Turismo responsable y respeto  cultural

Finalmente, Molina hizo un llamado a promover un turismo ecológico responsable, evitando prácticas que afecten tanto el entorno natural como las culturas indígenas.

Advirtió que acciones aparentemente inofensivas, como alimentar animales o alterar costumbres de comunidades indígenas, pueden generar impactos negativos a largo plazo.




Alcaldía impulsa la sostenibilidad con huerta escolar en el CDI de Timayuí

En la actividad fueron sembrados diferentes especies de hortalizas como: cilantro, cebollín, ají jalapeño y pimentón, así como especies forestales destinadas a procesos de reforestación.

El Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental – Dadsa, atendiendo lineamientos del alcalde Carlos Pinedo Cuello, lideró una jornada especial que consistió en la construcción y siempre de una hurta con los estudiantes del Centro de Desarrollo Integral del Bienestar Familia, ubicado en el sector de Timayuí.

La iniciativa fue liderada por la directora de la entidad, Paola Gómez Bolaño, en compañía del equipo de Educación Ambiental, como parte de su estrategia pedagógica transversal “Aprender Haciendo”.

Durante la jornada, se sembraron diferentes especies de hortalizas como: cilantro, cebollín, ají jalapeño y pimentón, así como especies forestales destinadas a procesos de reforestación, entre ellas acacia, caoba y nogal.

Esta iniciativa busca fomentar en los niños conocimientos en sostenibilidad, agricultura, nutrición y responsabilidad ambiental, a través de un espacio que funciona como un aula al aire libre, donde pueden aplicar de manera práctica conceptos de ciencias, matemáticas y biología.

En el marco de la educación ambiental, la huerta escolar permite sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia de una alimentación saludable, promoviendo el consumo de hortalizas y frutas frescas cultivadas por ellos mismos.

Además, incentiva el aprovechamiento de productos locales y orgánicos, y en muchos casos contribuye a complementar la alimentación del comedor escolar mediante la producción de alimentos libres de pesticidas.

Con estas acciones, la autoridad ambiental del Distrito continúa fortaleciendo la formación ambiental desde la infancia, promoviendo hábitos sostenibles y una mayor conciencia sobre el cuidado del entorno.

 

 


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