Residentes denuncian invasión del espacio público, contaminación auditiva y falta de controles en uno de los sectores más concurridos durante las festividades.
Mientras miles de personas disfrutan de la programación de la Fiesta del Mar 2026, en el sector de Bellavista crece el malestar entre residentes y comerciantes formales por la ocupación masiva del espacio público, el aumento del comercio informal y la aparente falta de controles por parte de las autoridades distritales.
Los habitantes aseguran que las afectaciones comenzaron incluso antes del inicio de la programación oficial. Según relatan, desde el mismo momento en que iniciaron las labores de instalación de la tarima principal empezó la contaminación auditiva, debido al constante uso de equipos de sonido para pruebas y montaje, situación que alteró la tranquilidad del sector.

A través del WhatsApp de denuncias de #SoyInformador (310 721 1581), varios habitantes han manifestado su inconformidad por lo que califican como una situación que se ha salido de control, especialmente en la antesala de la Serenata y el concierto de cierre de las festividades, programados para este 28 de julio.
🚨 Bellavista alza la voz durante la Fiesta del Mar.
— El Informador Santa Marta (@ElInformador_SM) July 27, 2026
Residentes denuncian la invasión del espacio público por vendedores informales, personas que incluso pernoctan en los andenes para asegurar un puesto de venta y una creciente contaminación auditiva desde el montaje de la… pic.twitter.com/SCmyaP0ADU
Según las denuncias, desde hace varios días decenas de vendedores ambulantes comenzaron a instalarse en los andenes y zonas peatonales de Bellavista, ocupando gran parte del espacio público. Incluso, algunos permanecen durante la noche y duermen en las calles para asegurar un lugar desde donde vender durante los eventos masivos.

En las imágenes enviadas a EL INFORMADOR se evidencia a personas pernoctando sobre los andenes, con equipaje y carpas improvisadas, así como la instalación de numerosos puestos de venta que reducen considerablemente el paso peatonal y afectan la movilidad en este tradicional sector de la ciudad.

Los denunciantes aseguran que la situación no solo representa una ocupación irregular del espacio público, sino que también genera problemas de seguridad, acumulación de residuos y dificultades para el tránsito de peatones y vehículos.

Los habitantes también denuncian que, además de la programación oficial de la Fiesta del Mar, algunos eventos y conciertos privados han incrementado la contaminación auditiva en Bellavista. Tan es así que, según los residentes, durante el evento realizado el pasado sábado en el Rumbódromo los niveles de la música habrían superado los límites permitidos, situación que, afirman, provocó fuertes vibraciones en edificios y apartamentos cercanos. Asimismo, aseguran que los altos niveles de volumen se extienden hasta la madrugada, afectando el descanso de niños, adultos mayores y trabajadores.

Los ciudadanos también cuestionan la ausencia de acciones contundentes por parte de las autoridades encargadas del control del espacio público, la seguridad y la vigilancia ambiental. Aunque el Distrito ha anunciado operativos de inspección durante las festividades, los moradores consideran que estos han sido insuficientes frente al crecimiento del comercio informal en Bellavista y piden una mayor presencia de entidades como el Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa), la Secretaría de Salud Distrital, los Vigías de Espacio Público y Control Urbano (VEPCU) y la Policía Metropolitana de Santa Marta, para atender tanto la ocupación del espacio público como las denuncias por contaminación auditiva.

Ante este panorama, hacen un llamado a la Alcaldía Distrital y a las entidades competentes para que adopten medidas que permitan garantizar el derecho al trabajo de los vendedores, pero también el respeto por el espacio público, la movilidad, el descanso y la calidad de vida de quienes residen en el sector.

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Con el evento de cierre de la Fiesta del Mar previsto para este martes, la preocupación de los vecinos aumenta, pues temen que la ocupación del espacio público, el ruido y las afectaciones a la movilidad se intensifiquen aún más durante la jornada.
