Problemas logísticos obligaron a extender la votación en varios centros, mientras el conteo rápido perfila una segunda vuelta sin presencia de la izquierda.
Las elecciones presidenciales de Perú celebradas este domingo apuntan a una segunda vuelta entre la derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el ultraderechista Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, en medio de tensiones políticas y denuncias sin pruebas de fraude.
Según un conteo rápido de 1.500 actas realizado por la encuestadora Datum, Fujimori lidera con el 16,8 % de los votos válidos, seguida por López Aliaga con 12,9 % y el centrista Jorge Nieto con 11,4 %, quien aún podría disputar el segundo lugar. Con el 40 % de actas escrutadas, la tendencia se mantiene: Fujimori obtiene 17,1 %, López Aliaga 16,4 % y Nieto 13,8 %.
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De confirmarse estos resultados, sería la cuarta vez consecutiva que Fujimori accede a una segunda vuelta, tras haber sido derrotada previamente en 2011, 2016 y 2021. En contraste, López Aliaga alcanzaría esta instancia por primera vez, luego de no lograrlo en 2021 y tras haber sido alcalde de Lima.
Tras conocer los primeros resultados, Fujimori celebró la posible exclusión de la izquierda en el balotaje, afirmando que “el enemigo es la izquierda” y calificando el escenario como “muy positivo para todos los peruanos”. La candidata también reivindicó el legado de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, y aseguró que el país necesita “recuperar el orden” ante lo que calificó como años de improvisación.

La jornada electoral, sin embargo, estuvo marcada por serios problemas logísticos. La apertura tardía de centros de votación en Lima, debido a la falta de material electoral, dejó a unos 52.000 ciudadanos sin poder sufragar el domingo. Ante esta situación, el Jurado Nacional de Elecciones autorizó de forma inédita extender la votación hasta el lunes en trece colegios.
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La Oficina Nacional de Procesos Electorales atribuyó los retrasos a la empresa encargada de la distribución del material, que en algunos casos llegó hasta cinco horas tarde. Aun así, se logró instalar el 99,8 % de las mesas a nivel nacional.
En medio de este contexto, López Aliaga denunció penalmente al jefe de la ONPE, Piero Corvetto, por presunta omisión de funciones y pidió su captura inmediata, sugiriendo sin pruebas que los retrasos afectaron zonas favorables a su partido.
Pese a las denuncias, las misiones de observación electoral de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos coincidieron en que la jornada se desarrolló sin irregularidades significativas y con alta participación ciudadana, más allá de los inconvenientes logísticos registrados.