El Magdalena construye su futuro

La recuperación económica del Magdalena y Santa Marta va ligada al trabajo articulado entre gremios, gobiernos y comunidades; con esa fórmula la construcción del futuro económico de la región llegará por buen camino.

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Escrito por:

Javier Lastra Fuscaldo

Javier Lastra Fuscaldo

Columna: Opinión

e-mail: javierlastra6@hotmail.com

Twitter: @JLastraFuscaldo


Son muchos los sectores que se han visto afectados por la crisis sanitaria a nivel mundial.

Las proyecciones sobre el crecimiento económico del país para el 2021 según el Gobierno Nacional será en el mejor de los escenarios del 6.6% y con ese supuesto, a juicio del responsable de la cartera de hacienda Alberto Carrasquilla, “no alcanzaríamos a recuperarnos (palabra textual) del tramacazo del 2020”.  

Las políticas de confinamiento, obviamente, generan una fuerte contracción de la economía y su consecuente destrucción de empleos. Sin embargo, no todos los sectores se afectan con la misma intensidad al punto que a diferencia del grueso de los procesos productivos hay actividades que experimentan resultados positivos por las dinámicas de la crisis que activan la demanda de fármacos, tecnologías y alimentos, entre otros. Informes sobre la actividad económica de los personajes más ricos del mundo muestran cómo, en medio de la pandemia y la incertidumbre, han aumentado de manera extravagante su capital, viendo crecer sus utilidades en millones de dólares como son los casos de Jeff Bezos dueño de Amazon y Elon Musk de Tesla y Space X, hechos que invitan a la reflexión a economistas de todas las corrientes sobre las imperfecciones del capitalismo.

Con contadas excepciones como los casos mencionados, la generalidad de la situación económica de los países es similar a la que se vive en Colombia. Las proyecciones de analistas económicos, centros de pensamiento, bancos centrales, calificadoras de riesgo basan sus hipótesis en función de las medidas que se adopten por eventuales rebrotes de contagios que vuelvan a frenar o disminuir la velocidad de la actividad productiva y esa variable influye en el optimismo o pesimismo sobre el crecimiento económico, pero lo cierto es que cualquiera sea el escenario no basta con dejar la responsabilidad de la salida de la crisis sólo a las medidas que adopten los gobiernos porque es clarísimo que se requiere un rol participativo y propositivo de empresarios, trabajadores y ciudadanía en general.


Por la pandemia, los pequeños agricultores y campesinos se han visto fuertemente afectados.

Antes de entrar a analizar la situación actual y futura de la economía del Departamento del Magdalena es importante tener claro hacia donde apuntan las decisiones del Gobierno Nacional en materia presupuestal e iniciativas legislativas para deducir que le depara al país y por supuesto al Magdalena. De un presupuesto para el 2021 de 314 billones de pesos, 185 serán para funcionamiento, 75.8 para amortizar deuda y 53 billones para inversiones. La incertidumbre al ver estas cifras que expresan un incremento general del 19.2% respecto al 2020, surge no tanto de las fuentes que las soportan sino de los supuestos utilizados para calcularlas.

El Gobierno, tal como lo viene haciendo, prevé que poco a poco irá levantando la cuarentena desafiando la pandemia para reactivar la economía, con ello lograr que caiga el desempleo y ser capaces de recaudar 152 billones de pesos en impuestos, partiendo de la certeza de un crecimiento del PIB por encima del 6%, un adecuado manejo del déficit fiscal y un estricto control del gasto. El papel aguanta todo, pero en la mayoría de las circunstancias y más en una como la que estamos atravesando, el peor de los errores es no hacer nada y por ello es muy importante mostrar solidez en las cifras y lograr mantener el grado de inversión que tiene el país para conservar la confianza y el interés de inversionistas internacionales necesario para la anunciada pero incierta post pandemia.

La agenda legislativa sin duda está enfocada a la reactivación económica y esto es esencial. Propuestas de emprendimientos, crecimiento y consolidación de las Mipymes, incentivo del trabajo en casa, implementación de plataformas tecnológicas, hacen parte de un primer paquete.  Por su parte se aspira a que, con Programas de Alivios de obligaciones financieras y no financieras de pequeños y medianos productores agropecuarios, agroindustriales, pesqueros, acuícolas, forestales, se obtenga un gran impacto en la recuperación de los sectores económicos deprimidos.

Al advertir el comienzo de las iniciativas nacionales, lógico y eficaz resulta aprovechar ese impulso procurando la articulación tanto de las políticas públicas como del presupuesto nacional con los planes de desarrollo, así como con los planes plurianuales de los entes territoriales para hacerle frente a los grandes retos que exige la crisis sanitaria y económica. Trabajar en el análisis del nivel de afectación de los sectores generados por la pandemia para trazar las estrategias en cada uno de ellos no da espera.

Según reciente estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL los sectores que se han identificado como de mayor impacto negativo en esta crisis como el turismo, hotelería, restaurantes, transportes, minería, construcción, entre otros, son justo los que mayor participación tienen en la economía del Departamento del Magdalena según datos de la Cámara de Comercio de Santa Marta ubicándolo en el cuarto lugar en el país y segundo en términos de dependencia del empleo de estos sectores con aportes del 49.5% del PIB y 63.8% del empleo. 


El sector turístico colombiano espera que el Gobierno reanude cuanto antes el transporte aéreo y terrestre de pasajeros, suspendido desde marzo por la pandemia de coronavirus, para retomar las actividades y evitar quiebras.

La dependencia de la actividad económica del Departamento del Magdalena de estos sectores lo coloca en condiciones de vulnerabilidad y se ha generado como consecuencia de la emergencia la pérdida de más de 60 mil empleos según datos sobre mercado laboral del DANE.

Pero no basta que por un lado el Gobierno inyecte recursos a través de programas de alivios o de créditos en la economía si estos no son aprovechados de manera eficiente. Según el boletín número 6 de 2020 de la Cámara de Comercio de Santa Marta hasta el pasado 7 de julio se registraron 1.910 operaciones de créditos, cifra que no alcanza a cubrir ni el 5% del universo de empresas del Departamento.

Los obstáculos para el acceso a los créditos según el ente gremial radican en el incumplimiento de algunos requisitos impuestos por los intermediarios financieros y la desinformación por parte del empresariado. Ante ese deprimente panorama se han lanzado voces de alerta exigiendo acciones decididas por parte de las autoridades departamental y distrital a fin de diseñar e implementar líneas de créditos locales en asocio con Bancoldex acompañado de alivios tributarios con aplazamiento en los pagos, disminución de tasas y explorar alternativas del levantamiento de algunas cargas impositivas por lo menos durante la coyuntura económica.  

Por su parte los planes de desarrollo, no solo los de Santa Marta y el Departamento del Magdalena sino a nivel nacional fueron presentados y luego revisados por la declaratoria de emergencia y aunque se hicieron ajustes y reformulación de algunos planes y proyectos han quedado en deuda con lo que realmente necesita una verdadera política de reactivación económica.

En ese contexto y al abordar los sectores prioritarios del Departamento, las autoridades deben iniciar identificando las necesidades de cada uno para luego formular soluciones eficaces. Empezando por el sector del turismo, es claro que está supeditado a decisiones nacionales como por ejemplo la reanudación de vuelos nacionales e internacionales, a la reapertura de los servicios de hotelería con las condiciones y exigencias de bioseguridad que encarecen los procesos internos de las empresas dedicadas al turismo, pero también a la implementación de medidas de ayudas económicas como las ya mencionadas que apalanquen a los empresarios para impulsar y dinamizar sus actividades y la recuperación de los empleos. Estas medidas deben activarse previo a la reapertura del sector y articular las decisiones del gobierno nacional, departamental y distrital con base en una Agenda de Reactivación Económica ya planteada aprovechando la iniciativa de los sectores económicos del Departamento.

En medio de la pandemia por el coronavirus, las autoridades del turismo en Colombia plantearon una estrategia tendiente a contrarrestar los efectos y la recuperación del sector. El propósito es mantener al país como destino turístico internacional y estar preparados para tener capacidad de respuesta a la llegada de viajeros una vez superada la emergencia sanitaria. Los miembros del sector le apuestan a un turismo sostenible y responsable con el ambiente. Le apuestan primero a un turismo interno y posteriormente internacional. En este terreno el Departamento del Magdalena con su capital y sus alrededores tiene ventajas competitivas y comparativas importantes y sería determinante preparar la infraestructura ecológica para captar ese mercado especializado brindando los escenarios, logística en infraestructura y capital humano con base en esfuerzos conjuntos entre el sector público y privado.

La Presidente de ProColombia en declaraciones recientes explicó que las actividades en torno a la naturaleza como ecoturismo, bienestar, avistamiento de flora y fauna, así como experiencias en turismo comunitario podrían convertirse en nichos muy demandados por los viajeros quienes buscarían una oferta con un enfoque terapéutico para compensar los efectos de la salud física y mental. Según estas previsiones de los analistas del sector, gracias a las condiciones naturales del territorio del Magdalena la industria del turismo local, puede encontrar importantes ventajas para su rápida reactivación y recuperación. 

El sector agrícola por su parte hay que analizarlo teniendo en cuenta los segmentos y niveles de producción como el banano y la palma africana, cacao, entre otros, que sin duda tienen una mayor vocación de superar los momentos más críticos de la recesión económica por la demanda de sus productos a nivel nacional e internacional y por la logística que ya tienen constituida para responder en toda su cadena de producción y abastecimiento.

Si bien sectores como la Agroindustria y alimentos para el mercado interno, tienen riesgos moderados por la pandemia, los pequeños agricultores y campesinos se han visto fuertemente afectados por sus procesos informales, debilidades en la logística, carencia de asistencia técnica agropecuaria, financiación, transporte, escasas centrales de acopio de los productos y una dispersión de las actividades que les impide ser eficientes en sus pequeñas actividades aisladas de pancoger como tubérculos y cítricos.  Planteamientos del Plan de Desarrollo de Santa Marta que contemplan estrategias como la Sierra vuelve a sembrar o la creación de la empresa pública de alimentos deben estar articulados con las iniciativas y necesidades reales del sector privado pues de lo contrario se perderían esfuerzos y recursos.         

Hay que tener en cuenta también que los emprendimientos en el campo de pequeños proyectos agrícolas también requieren del uso de la tecnología, de plataformas para tener acceso al uso del comercio electrónico para colocar sus productos en el mercado y generar ingresos y agregar valor a sus microempresas. No basta con regalar tabletas de manera indiscriminada a campesinos si no hay acceso a internet o aún, contando con el acceso, encontrarse con el obstáculo que el usuario no cuente con la debida capacitación en el uso de las herramientas tecnológicas. Todo ello requiere de acciones conjuntas entre entidades públicas y privadas de forma articulada y estratégica.      

Para construir un futuro de dinamismo económico, recuperación del empleo y prosperidad regional se requiere una ruta que permita construir las bases para desarrollar iniciativas realizables en un corto y mediano plazo. Con esa mirada la Agenda de la Reactivación Económica, busca el logro de cinco objetivos claves como son, la activación de las ventas, trabajo seguro, transformación digital, reinvención con nuevas oportunidades y mejoramiento del entorno para los Negocios.  

Los sectores económicos del Departamento han dado a conocer las solicitudes dirigidas al Gobierno Nacional y las autoridades locales priorizando las necesidades más urgentes que requieren de ajustes a la oferta de proyectos del Estado. De la receptividad que se tenga a estas importantes y necesarias solicitudes e iniciativas depende buena parte de que podamos enfrentar con éxito todo lo que viene y empezar de manera articulada gremios, gobiernos y comunidades la construcción del futuro económico del Magdalena.




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