El torero colombiano Luis Bolívar se convirtió en gran triunfador de la primera corrida de abono de la Feria de Cali donde este jueves obtuvo dos orejas simbólicas en faena al quinto toro de la tarde, de la ganadería Ernesto Gutiérrez Arango, al que se le concedió el indulto, en evidente exageración del palco presidencial.
Y es que si bien hubo momentos en la lidia que calaron hondo en la asistencia, por la entrega del torero y el progresivo crecimiento del comportamiento del animal en la muleta, otro cantar hubiese sido el futuro del ejemplar de no ser por los mimos del torero, a los que por momentos supo responder.
Bolívar enseñó en el capote esa madurez, aparte de la torería, que tanto vamos a extrañar. De ahí nacieron lances para jalear y convertir, en un mañana, en textos de enseñanza.
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El diestro brindó a sus compañeros de empresa de Toro Vive y le dio sitio al de Ernesto Gutiérrez hasta hacerlo romper, gracias a la fijeza, sí, pero también a la voluntad sin fin de su lidiador. Al final 'Luchador' 171, de 496 kilos, recibió el muy cuestionable perdón del palco.
Antonio Ferrera abrió la tarde con un toro que, de salida, enseñó falta de clase y pasó a media altura.
Tras pelear en el caballo y luego de la vara de Luis Viloria, el de Gutiérrez pareció ser otro en las poderosas manos de Ferrera para dar a luz series en las que la suavidad y el temple, siempre en los medios, edificaron una faena cada vez más cercana al alma de los tendidos.
Los finos detalles de cierre antecedieron una espadazo que bastó. Oreja y palmas en el arrastre para el ejemplar.EFE