La Iglesia Católica inicia el tiempo litúrgico con el Miércoles de Ceniza, una invitación a la reflexión, el sacrificio y la renovación espiritual en preparación para la Semana Santa.
La Iglesia Católica dio inicio al tiempo de Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, un periodo de 40 días dedicado a la preparación espiritual de los fieles en camino hacia la Semana Santa. Este tiempo litúrgico representa una oportunidad para la reflexión personal, el arrepentimiento y el fortalecimiento de la fe, centrado en la oración, la caridad y el sacrificio.
El sacerdote Andrés Felipe Castillo explicó que este periodo invita a los creyentes a examinar su vida espiritual, especialmente en la forma en que aman a Dios y a los demás, así como en el compromiso diario de cumplir la voluntad divina.
Un tiempo de conversión y preparación espiritual
El inicio de la Cuaresma marca un momento clave para los cristianos, quienes son llamados a una transformación interior. Según el sacerdote, este tiempo representa una oportunidad para revisar la relación con Dios y con el prójimo, fortaleciendo los valores de fe, entrega y servicio.
“Hoy la palabra de Dios nos invita a revisar nuestras vidas, cómo estamos amando a Dios, cómo estamos amando a nuestros hermanos y cuál es el compromiso que hacemos diariamente por buscar su voluntad”, expresó el presbítero.
La Cuaresma, que comienza con el Miércoles de Ceniza y se extiende durante 40 días, simboliza el tiempo que Jesús de Nazaret pasó en el desierto en oración y ayuno, antes de iniciar su misión pública.
La oración, camino de encuentro con Dios
Uno de los pilares fundamentales de este tiempo es la oración, entendida como el medio principal para fortalecer la relación con Dios. El padre Castillo señaló que la oración permite expresar sentimientos de agradecimiento, arrepentimiento y alabanza, además de propiciar un encuentro profundo con la fe.
Este diálogo espiritual se vive a través de la oración personal, familiar y comunitaria, así como mediante la participación en los sacramentos, especialmente la Eucaristía, y la meditación de la palabra de Dios contenida en la Biblia.
“La oración es el encuentro con Dios, donde le expresamos nuestros sentimientos y renovamos nuestro compromiso con Él”, afirmó.
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La caridad, expresión del amor al prójimo
Otro aspecto esencial de la Cuaresma es la práctica de la caridad, entendida como el amor activo hacia los demás. El sacerdote enfatizó la importancia de superar la indiferencia y reconocer la dignidad de cada persona a través del servicio desinteresado.
Este tiempo invita a los fieles a ofrecer su tiempo, talentos y capacidades en beneficio de quienes más lo necesitan, recordando que el amor al prójimo es una manifestación concreta de la fe.
“La caridad nos impulsa a reconocer al otro, a hacerlo visible, a demostrarle que nos importa y que está presente en nuestra vida”, manifestó.
El ayuno y el sacrificio, signos de compromiso
El ayuno y el sacrificio constituyen otro elemento esencial del camino cuaresmal. Estas prácticas, además de representar una forma de penitencia, buscan fortalecer el espíritu y fomentar la solidaridad con los más vulnerables.
En este sentido, el sacerdote Genry Cristóbal, de la Parroquia San José, recordó que estas acciones no son simples tradiciones, sino una invitación real a la conversión y al cambio de vida.
“El ayuno, la oración y la limosna son pilares que permiten renovar la fe y acercarse a Dios con un corazón sincero”, explicó.
El significado espiritual de la ceniza
La imposición de la ceniza es uno de los ritos más representativos de este tiempo litúrgico. Este gesto simboliza la fragilidad humana, el arrepentimiento y el deseo de conversión.
La tradición de utilizar ceniza se remonta a siglos atrás y representa un llamado a reconocer la condición humana y la necesidad de la misericordia divina. Las cenizas utilizadas en esta celebración provienen de la quema de las palmas bendecidas durante el Domingo de Ramos del año anterior.
Durante la ceremonia, el sacerdote impone la ceniza en la frente de los fieles mientras pronuncia frases como: “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y al polvo has de volver”, invitando a la reflexión personal.
Un llamado a dar frutos espirituales
Finalmente, los sacerdotes coincidieron en que este tiempo representa una oportunidad para crecer espiritualmente y renovar el compromiso con la fe y el servicio a los demás.
La Cuaresma no solo es un periodo de sacrificio, sino también un camino de esperanza y transformación, en el que los fieles están llamados a fortalecer su relación con Dios y a reflejar su amor en la vida cotidiana.
“Que durante estos 40 días sigamos dando fruto y respondiendo al amor que Dios nos ofrece”, concluyó el padre Castillo, invitando a la comunidad a vivir este tiempo con fe, compromiso y entrega.
REFLEXIÓN POR EL PADRE ANDRÉS FELIPE CASTILLO
El mensaje del padre Andrés Felipe Castillo es una invitación profunda a detenernos en medio del ritmo acelerado de la vida para mirar hacia nuestro interior. La Cuaresma no es solo un tiempo litúrgico marcado en el calendario, sino una oportunidad para revisar el estado de nuestro corazón: cómo estamos viviendo nuestra fe, cómo nos estamos relacionando con Dios y, sobre todo, cómo estamos tratando a quienes caminan a nuestro lado. Es un llamado a la coherencia entre lo que creemos y lo que hacemos.
La reflexión resalta la oración como ese espacio íntimo donde el ser humano se encuentra con Dios sin máscaras, con sus alegrías, heridas, temores y esperanzas. En un mundo lleno de distracciones, orar es volver al origen, es recordar que no estamos solos y que nuestra vida tiene un propósito más grande. Pero ese encuentro con Dios no puede quedarse en lo personal; debe reflejarse en nuestra manera de amar, servir y reconocer la dignidad del otro. La indiferencia, tan común hoy, es lo contrario del amor, y la Cuaresma nos desafía a romper esa barrera, a mirar al otro con compasión y empatía.
Asimismo, el ayuno y el sacrificio no se limitan a renunciar a lo material, sino que implican renunciar al egoísmo, al orgullo y a todo aquello que nos aleja de vivir plenamente el amor. El verdadero sacrificio es aprender a dar sin esperar nada a cambio, tal como lo hizo Jesús. Estos 40 días representan, entonces, una oportunidad para transformarnos, para crecer espiritualmente y para dar frutos que se reflejen en una vida más consciente, más generosa y más comprometida con Dios y con los demás. La Cuaresma nos recuerda que siempre es posible comenzar de nuevo y responder con amor al amor que hemos recibido.
🙏 #ActividadReligiosa | El padre Andrés Felipe Castillo explicó el verdadero sentido de la Cuaresma.
— El Informador Santa Marta (@ElInformador_SM) February 18, 2026
En el marco del Miércoles de Ceniza, el sacerdote invitó a vivir este tiempo con oración, ayuno y caridad, como un camino de conversión y amor al prójimo. ✝️✨ #Cuaresma… pic.twitter.com/24SCuc6orJ