En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, expertos y organizaciones alertan sobre la urgencia de hablar de salud mental, derribar estigmas y fortalecer redes de apoyo comunitario.
Cada 10 de septiembre el mundo se une para reflexionar sobre una realidad dolorosa pero evitable: el suicidio. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 700.000 personas mueren al año por esta causa, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos.
En Colombia, el panorama también genera alarma. Cifras del Instituto Nacional de Salud (INS) muestran que los casos han aumentado en los últimos años, especialmente entre jóvenes y adolescentes, convirtiéndose en un desafío urgente para el sistema de salud y la sociedad en su conjunto.
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El objetivo de esta fecha no es solo recordar estadísticas, sino romper el silencio y el estigma que rodean a la salud mental. Hablar abiertamente, escuchar sin juzgar y reconocer las señales de alerta pueden salvar vidas.
Entre las principales señales de riesgo identificadas por especialistas están: aislamiento repentino, cambios bruscos en el comportamiento, pérdida de interés en actividades cotidianas, expresiones de desesperanza y comentarios sobre la muerte. Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es buscar ayuda inmediata en profesionales de la salud o líneas de atención disponibles.
En Santa Marta y el Magdalena, entidades públicas y privadas insisten en que la prevención debe ser una tarea colectiva, donde la empatía y el acompañamiento comunitario son fundamentales. Cada conversación, cada gesto de apoyo y cada recurso institucional cuentan para reducir estas cifras.
El mensaje central en este día es claro: hablar salva vidas. Prevenir es escuchar a tiempo, tender la mano y construir una sociedad más consciente y solidaria frente al dolor invisible.