Cerca del 60% de personas con esta patología desarrolla depresión y el 10% tiene pensamientos suicidas.
La psoriasis en una enfermedad crónica que se presenta cuando el sistema inmunológico ataca por error las células sanas de la piel y acelera su reproducción, dando como resultado la aparición de placas escamosas que afectan la apariencia física de quien la padece.
Es común que una persona que padece psoriasis desarrolle artritis psoriásica. Estadísticamente, existe un 42% de posibilidades de que ocurra, e incluso entre el 70 y 75% de los pacientes son diagnosticados con artritis psoriásica una década después del inicio de las manifestaciones cutáneas y de su primer diagnóstico de psoriasis.
Los pacientes que padecen esta enfermedad ven afectado su estado emocional de manera importante, pues además de tener los síntomas típicos de la psoriasis, presentan diversos grados de deformidad en una o varias articulaciones del cuerpo, dolor, hinchazón y falta de movilidad en diversos grados. Esta afectación cutánea y articular repercute en su desarrollo laboral y social hasta el punto de producir un estado de discapacidad transitoria o permanente.
Esta enfermedad afecta tanto a hombres como a mujeres y regularmente aparece entre los 30 y los 50 años de edad. De igual forma, aproximadamente el 60% de los pacientes presenta algún grado de trastorno depresivo, y el 10% presenta pensamientos suicidas.
Según el Dr. Carlo Caballero, reumatólogo, y presidente de la Liga Panamericana de Asociaciones de Reumatología – PANLAR “una persona con artritis psoriásica debe tener reposo cuando la enfermedad está activa, de lo contrario debe tener actividad física para fortalecer los músculos; asimismo debe tener una dieta balanceada basada en alimentos de origen vegetal; y algo muy importante, debe manejar los niveles de estrés, pues cuando están muy altos produce inflamación en las articulaciones”.
Alternativas de tratamiento
En años recientes ha habido grandes mejoras en lo que se refiere a los tratamientos disponibles para los pacientes con enfermedades inflamatorias autoinmunes, como la artritis psoriásica. Estos incluyen terapias que se limitan a reducir los síntomas y otras terapias, como las biológicas, que actúan directamente sobre el sistema inmunológico del cuerpo:
• Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): estos medicamentos se usan para un alivio rápido de los síntomas. Actúan reduciendo tanto la hinchazón como el dolor en el área de la articulación.
• Esteroides: se usan para un alivio a corto plazo de los síntomas a través de la reducción del dolor y la hinchazón.
• Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (conocidos como FARMEs): se utilizan para tratar los síntomas (articulares) periféricos que experimentan algunos pacientes.
• Las terapias biológicas: constituyen uno de los más grandes avances en el tratamiento en los últimos 20 años. Las terapias biológicas más antiguas y de uso más extenso reciben el nombre de bloqueadores del factor de necrosis tumoral (TNF) alfa.