¿Por qué no te callas?

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Más tardó el Presidente Santos en anunciar que se estaba explorando el camino del fin del conflicto armado con las Farc, que ciertos personajes en lanzarse a opinar, pedir, reclamar y a robar pantalla.

Siempre son los mismos: Angelino Garzón, Iván Cepeda, Roy Barreras, Juan Fernando Cristo, y algunos otros. Y vuelven y nos echan la misma historia, menos Roy Barreras, que se ha especializado en echar la historia que más le convenga.

La lista de peticiones y sugerencias incluye que las víctimas sean parte de la negociación, que la Marcha Patriótica vaya en la colada, que no se repita lo de la UP, que Piedad y Simón participen en las negociaciones, y que no habrá amnistía, y otras.

Por favor, señoras y señores, dennos un descanso a los colombianos. Aprendan de los actores, que periódicamente se retiran de la pantalla, para no cansar. Estos personajes nos tienen saturados y literalmente mamados de opinar de todo y por todo, y sin mediar provocación.

Ni que decir, que por ser figuras públicas, estos personajes deberían saber que en estos momentos lo más recomendable es la prudencia, sobretodo, la del silencio. Dejen que el Presidente Santos maneje este asunto con la discreción requerida.

Olvidan estos personajes, que aunque los colombianos queremos mucho la paz, somos escépticos de las negociaciones gracias a las experiencias frustradas del pasado, y que no hay porqué agitar las aguas.

Es bueno recordar que gran parte del éxito de la negociación con las Farc, y posiblemente el Eln, depende del apoyo de la opinión pública, y este es volátil. Ambas partes, Gobierno y Farc, deben tener esto muy presente en todo momento.

Santos tiene la gran responsabilidad de generar las expectativas correctas en el pueblo colombiano, y de manejarlas lo mejor que pueda. Las Farc tienen la gran responsabilidad de no cometer actos violatorios del derecho humanitario durante el proceso para no lesionar irremediablemente el apoyo de la opinión pública al mismo.

Las expectativas y las responsabilidades de ambas partes, son definidas mayormente por las condiciones acordadas para realizar la negociación. El Gobierno Santos sabe que la estructuración del proceso es clave, y probablemente se tomará su tiempo en hacerlo. Así debe ser y hay que respetarlo.

Por esto, se pide prudencia a nuestras rutilantes estrellas de los medios, y se les pide contención y compostura. ¿Por qué no nos hacen el favor y se callan por un rato?

Me detengo en una opinión que oí, en la que alguien afirmaba que le parecía un error negociar sin un cese temporal de hostilidades, ya que el no haberlo hecho en el pasado, había sido uno de los grandes errores del Caguán.

Si la zona de distensión no fue un cese de hostilidades, entonces no sé qué podría serlo. Precisamente, en consideración a la volatilidad de la opinión pública, es que las negociaciones deben hacerse sin cese de hostilidades.

Cuando no hay cese de hostilidades, y suponiendo que las expectativas son bien manejadas, la opinión pública está más dispuesta a tragarse ciertos batracios. Un cese de hostilidades temporal, o tregua, le daría una fragilidad innecesaria al proceso.

Cualquier acto de las Farc, que fuera interpretado como una ruptura unilateral de la tregua, pondría al gobierno en una situación precaria para continuar con el proceso, tal como sucedió en el Caguán con el secuestro de Gechem.

Si eso sucedió cuando el estado colombiano estaba arrinconado, imagínense lo que sucedería ahora que los colombianos creen que nuestras fuerzas militares están en condiciones de derrotar militarmente a las Farc. Habría muchísimo menos tolerancia con las posibles "rupturas".

Otro dijo por ahí, que no habría amnistías ni cosas por el estilo para las Farc. ¿Cómo lo sabe? ¿Acaso no es este el país en el que hicimos una constituyente para acomodar los deseos del patrón del mal, y posteriormente le hicimos un cambio a un articulito para re elegir al otro patrón? Las leyes las hacen los hombres, por lo tanto los hombres pueden cambiarlas. Pensar lo contrario, es necedad.

Los colombianos apoyaremos al gobierno en lo que tenga que hacer, siempre que lo que se haga redunde en una mejor sociedad, y logre que cese la violencia.

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