¿De quién es la isla El Morro?

Columnas de Opinión
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El islote El Morro es de todos los colombianos, tanto como lo es la Sierra Nevada o el desierto de La Guajira. Sin embargo, más allá de los fríos actos administrativos, El Morro pertenece innegablemente al alma de los samarios. No se puede entender la identidad de Santa Marta sin la silueta de El Morro en el horizonte y este hecho ya estaba resuelto desde mucho antes de la existencia de la Nación.

El Morro es un islote rocoso, en términos geológicos es una formación de esquistos: roca forjada por presiones y temperaturas increíbles que se van deformando y apilando en láminas. Algo que vemos en otros puntos de la ciudad de Santa Marta también. Está allí porque es una extensión de la Sierra Nevada, muy posiblemente unida en algún tiempo a Punta Betín. La abertura que existe entre esos dos accidentes geográficos sería solo una cicatriz del paso del tiempo. Su extensión aproximada es de 45.000 metros cuadrados (casi 7 veces el tamaño del Parque de los Novios), con una altura máxima de 62 metros. Su faro se levanta 22 metros por encima de su punto más alto y ha servido de guía para los navegantes desde 1869.

Constantemente se hace referencia a la isla como un “centinela” o un testigo silencioso de batallas, tragedias y glorias, así como espectador permanente del surgimiento de la ciudad. Pero a pesar de haber servido como fuerte militar (con las baterías de Santa Ana y San Carlos construidas en el siglo XVIII), como prisión y, finalmente, como señalización marítima, tiene un significado más profundo dentro de la cosmogonía de los pueblos originarios de los alrededores de la Sierra Nevada de Santa Marta: “Shibaldigeka”, como nuestros hermanos mayores lo llaman, representa la puerta por donde el mundo de los vivos le rinde cuentas a la inmensidad del mar.

Como la mayoría de las pequeñas islas e islotes, legalmente El Morro es considerado un baldío de la Nación. No hace parte integral del territorio del Distrito de Santa Marta y su administración recae en el gobierno nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras. La edificación que se observa en lo más alto del islote y su faro, hacen parte de la infraestructura de señalización marítima nacional, administrada y mantenida por la Dirección General Marítima. Al tener la institución una tarea permanente de sostenimiento de esa estructura, la isla fue asignada a la Dimar desde el año 2024 mediante la figura de comodato. Esto no da propiedad alguna sobre el terreno, sino responsabilidad de custodia y administración responsable.

La infraestructura de Dimar, administrada localmente por su Capitanía de Puerto de Santa Marta, cuenta con espacios de almacenamiento, trabajo y alojamiento temporal para un reducido grupo de personas, espacios que están actualmente en desuso y a punto de ser intervenidos por la institución para recuperar completamente su utilidad. Además, El Morro tiene una de las estaciones meteorológicas de la red de monitoreo de la Dimar en la costa Caribe, que nos da información en tiempo real de las condiciones meteomarinas de Santa Marta.

En el pasado ha habido intenciones y proyectos sobre El Morro para hacerlo un lugar accesible a lugareños y turistas, que no han llegado materializarse. La realidad jurídica que cobija a El Morro, no lo hace ajeno a intenciones de convertirlo en un lugar aprovechable desde el punto de vista cultural y turístico. Esto no es un imposible, si se decide en algún momento plantear una iniciativa seria a través de los mecanismos correspondientes. Lo que es claro es que El Morro, ha sido, es y será de los samarios.

Capitán de Puerto de Santa Marta X: @dimarcolombia

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