Al final del gobierno actual, las preguntas que nos debemos hacer los colombianos es si estamos mejor ahora que antes de Petro, considerando que el gobierno que precedió a Petro se dio en unas circunstancias excepcionales, como lo fue el Covid.
En seguridad, hoy hay 700 municipios bajo el control de grupos al margen de la ley, lo que equivale a decir que el estado renunció a ejercer soberanía en estos territorios. Regresaron las masacres, las extorsiones tanto en las ciudades como en el campo golpean la estructura productiva. Las fuerzas militares operativa y logísticamente inoperantes haciendo imposible contrarrestar la avanzada de los criminales. Ni bajo Duque ni bajo Santos se llegó a esta situación calamitosa en términos de seguridad pública. Hoy el hampa manda en Colombia. Como si fuera poco, ahora Petro quiere darles internet de alta velocidad a los delincuentes en las cárceles. El ciudadano está arrinconado por los criminales.
Salud es otra de esas áreas, que, si bien presentaba problemas y necesitaba ser mejorada, el gobierno Petro la llevó dolosamente al colapso. El Fomag, que creyó tener patente de corso por ser ideológicamente afín a Petro, prontamente descubrió que no estaban exentos de la catástrofe creada por Petro. Hoy en Colombia las EPS están o quebradas o colapsadas, y peor aún, hay personas muriendo todos los días por falta de atención medica o porque no consiguen las medicinas que necesitan para cuidar condiciones graves. Lo triste es que fue una situación creada artificialmente por el gobierno Petro.
En educación, Petro hizo tantas promesas, y a la fecha no ha cumplido ninguna, o por lo menos no una que valga la pena. Pegar ladrillos y construir no quiere decir, que se tengan los educadores para proveer una educación de calidad que se compadezca con las necesidades del país. De nada sirve un sistema universal de educación gratuito, si al final del día, una vez graduados solo dan para manejar taxi o estar detrás de un mostrador. Una educación inocua. Pero Petro no ha podido ofrecer ni siquiera una educación universal inocua. Todo comienza por quien lidera el ministerio del ramo.
Y en empleo, las cifras de Petro han estado dentro del rango normal histórico. La generación de empleo en Colombia es un reto estructural, y Petro solo agravó el problema. El empleo que Petro creó fue mayormente en el sector público y endeudando al país a más no poder. Empleo que no contribuye para nada a mejorar la productividad del país, y que como si fuera poco, no es sostenible porque la chequera del estado es limitada. Ido Petro, y sin importar quien gane, la peluqueada al empleo público será brutal. Habrá que cerrar ministerios inservibles, misiones diplomáticas absurdas y recortar personal.
Solo el descomunal y absurdo gasto del gobierno, mantiene la economía a flote, pero el fin de la orgia es inminente.
La respuesta es que hoy los colombianos y Colombia están mucho peor que antes de Petro; sin que hubiera un shock externo o una razón válida para estarlo. El deterioro fue dirigido y querido; un deterioro diseñado por Petro para desmontar todo lo que, según sus apreciaciones ideológicas, no funciona.
Pienso que Petro cree que, para salvar a la humanidad, el empobrecimiento generalizado controlado por el estado es imperativo. Cepeda representa la continuidad de este pensamiento, y de ganar, continuará el desmantelamiento sistemático del capitalismo y de la democracia. El socialismo era justificado dizque para lograr la igual socio-económica, y como esto fracasó, ahora la venden dizque para salvar a la humanidad y evitar la destrucción del planeta. ¿La explicación? El capitalismo nos ha llevado al borde de la extinción.
Columna de Opinión
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