El factor tiempo no le funcionó a Gustavo Petro; prometió mucho y cumplió muy poco y, en sana consecuencia, en lo que queda de su administración no podrá ejecutar muchas labores.
Son muchas las razones para que el proyecto de firmar la paz total con los grupos de guerrilleros y subversivos no se haya cristalizado; en primer lugar, el principal grupo denominado Ejército de Liberación Nacional, E.L.N., por sus acciones y el incremento del número de integrantes, no ha demostrado con hechos su interés en firmar la pacificación del país y lo mismo ha sucedido con las demás agrupaciones de alzados en armas; además un proceso de esta magnitud no se puede acordar y mucho menos firmar de la noche a la mañana.
"La paz total" y como consecuencia convertir a Colombia en "potencia mundial de la vida" ya no se pudo. Y en cuanto a la convocatoria de una asamblea nacional constituyente, en la administración de Gustavo Petro, tampoco se puede cristalizar; la Constitución solo puede modificarse a través de un acto legislativo aprobado en el Congreso, un referendo o una asamblea constituyente; no existe el tiempo requerido para hacer realidad esta propuesta.
Todo parece indicar que el mandatario colombiano ahora lo que quiere es proponer asuntos imposibles de hacer; entonces son sofismas de distracción; mejor dicho, son los embelecos del presidente Gustavo Petro pues coloquialmente sus propuestas son engaños, embustes, cosas inútiles o molestas, que para hacerlas realidad no se realizan pronto y deben cumplir con los mandatos o normas de la Constitución Política de Colombia que rige en el país desde el año 1991.
Columna de Opinión
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