Transcurridos 50 años del asesinato su memoria sigue marcando la historia del movimiento obrero colombiano y también es otro de los hechos repudiado por la mayoría de los colombianos sobre las acciones violentos del M-19: en cualquier comunidad del mundo existe el perdón, pero nunca el olvido.
El anterior 9 de abril los colombianos recordábamos el asesinato del destacado dirigente político liberal, orador y Abogado Jorge Eliécer Gaitán Ayala y el día domingo, 19 de abril, se conmemoran 50 años del vil asesinato del dirigente sindical cartagenero José Raquel Mercado Martínez; hecho realizado por integrantes del M-19, movimiento subversivo en el que militó el actual presidente Gustavo Petro; estos dos acontecimientos debemos recordarlos siempre a las nuevas generaciones para que como lo aseveró el escritor y traductor japonés Haruki Murakami, "Aunque logres ocultar los recuerdos, o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la historia".
El dirigente sindical, presidente de la Confederación de Trabajadores de Colombia, había sido secuestrado por el mismo movimiento subversivo el 15 de febrero de 1976 y después de 2 meses y 4 días de cautiverio en las llamada "cárcel del pueblo" , fue asesinado y su cadáver fue dejado en la glorieta de la Avenida Calle 63 con Avenida Carrera 50, en Bogotá; indiscutiblemente fue un hecho que aún conmociona al país y somos muchas las personas que lo recordamos ingratamente y nos atrevemos a censurar y criticar al M-19 y a todos sus integrantes.
Transcurridos 50 años del asesinato de José Raquel Mercado Martínez su memoria sigue marcando la historia del movimiento obrero colombiano y también es uno de los hechos repudiados por la mayoría de los colombianos sobre las acciones violentos por parte del movimiento subversivo M-19.
El llamado "eme" ejecutó el más grave hecho subversivo como fue la toma violenta del Palacio de Justicia, realizado entre el miércoles 6 y el jueves 7 de noviembre de l985. En este evento, el más trágico, criticado y censurado, el M-19 se tomó la principal sede de la justicia colombiana y provocó la toma y respuesta del Ejército con un saldo de 101 muertos, entre ellos 11 magistrados; también los integrantes del M-19 fueron los autores de muchos más asesinatos e incluso en su haber delictivo secuestraron a muchas más personas y como producto de su accionar guerrillero, se atrevieron a privar de la libertad al dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, el día domingo 29 de mayo de 1988.
A propósito del asesinato del dirigente sindical también resulta interesante recordar que la primicia informativa estuvo a cargo del periodista Pedro Fuquen quien, en esa época, laboraba en R.c.n.; después de dar a conocer el suceso Fuquen y el reportero Harvey Ocampo se trasladaron a la sede de la empresa radial, cerca al "Parque Nacional", en Bogotá, y desde allí, con la dirección del periodista Orlando Cadavid Correa, continuaron en la información detallada del acontecimiento; en esa preciso tiempo, abril de 1976, el mandatario de Colombia era el dirigente liberal Alfonso López Michelsen.
Además del secuestro y crimen del dirigente sindical José Raquel Mercado, la toma del Palacio de la Justicia y el secuestro de Álvaro Gómez Hurtado, el movimiento M-19 tiene a su haber, entre otros golpes, el robo de la espada de Simón Bolívar, en el año 1974; la historia registra este acontecimiento como el primer hecho destacado del llamado "eme".
También el M-19 en 1980 realizó la toma de la embajada de la República Dominicana; acontecimiento en el que el grupo subversivo retuvo numerosos diplomáticos, por casi dos meses.
Otro de los hechos protagonizados por el M-19 fue el robo de armas del Cantón Norte; suceso que se registró entre 1978 y 1979; el grupo subversivo realizó el robo masivo de armas penetrando por un túnel a la sede militar, al norte de Bogotá.
Estos y otros hechos delictivos protagonizados por el movimiento guerrillero M-19 no los debemos olvidar los colombianos, así hayan logrado una amnistía como resultado del acuerdo de paz firmado en marzo de 1990 entre el gobierno de Virgilio Barco Vargas; hecho que fue formalizada mediante la Ley 77 de 1989, marcando el primer proceso de paz exitoso con una guerrilla en Colombia.
Reiteramos en cualquier comunidad del mundo existe el perdón, pero nunca el olvido.
Columna de Opinión
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