El mundanal ruido en Santa Marta

Columnas de Opinión
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La problemática del ruido en Santa Marta es una queja recurrente de los ciudadanos quienes sienten que las autoridades ambientales (Dadsa) y la Policía Metropolitana de Santa Marta no logran controlar los altos niveles de contaminación auditiva proveniente de establecimientos comerciales, estaderos y vehículos de todo tipo, a pesar de los operativos y la existencia de normativas como la Ley 2450 y la Resolución 0627 de 2.006 que exigen planes de acción acústica y establecen límites de decibeles evidenciando una brecha entre la ley y la aplicación, y afectando la calidad de vida y el derecho al descanso.

Todo atribuido a equipos de sonido en alto volumen ante todo en una zona comercial tan importante como la Avenida Campo Serrano (carrera 5ª), sectores del mercado público y carrera sexta entre calles 14 y 15 y calle 16 a la 22 de almacenes promocionando sus artículos, bares, estaderos, tiendas y vendedores de comercio informal expendiendo frutas, verduras y otros productos utilizando megáfonos a alto volumen en zonas populares y el ruido estridente e indiscriminado de todo tipo de vehículos en calles y avenidas de la ciudad.

Es falta de control, los ciudadanos perciben que las acciones institucionales son insuficientes y hay omisión ante establecimientos que generan ruido excesivo, a pesar de las denuncias y operativos.

Son situaciones que vulneran el descanso; el ruido diurno y nocturno afecta la tranquilidad de la comunidad.

Vemos que dentro del marco normativo, la Ley 2450 de 2,024 exige a Municipios de más de 100,000 habitantes como Santa Marta tener un plan de acción acústica para medir, prevenir y controlar el ruido, en este caso en nuestra ciudad lo lidera el Dadsa y la Resolución 0627 de 2,006 establece los estándares de niveles máximos de ruidos permitidos por zonas entre 50 y 80 decibeles según el área y el POT 500 años Plan de Ordenamiento territorial también establece límites con un máximo permitido de 50 decibeles en ciertas áreas.

Nos impacienta ver que todo esto a la hora de la verdad se convierte en letra muerta por cuanto se requiere de entidades que a través de sus funcionarios competentes se compenetren a la causa con decisión, responsabilidad, de manera enérgica y eficiente a desarrollar labores de control ante estas adversidades que enlodan la buena imagen de Santa Marta y perturba la tranquilidad ciudadana que exige soluciones ante esta inveterada costumbre del mundanal ruido en Santa Marta.
Columna: Vistazo e-mail: dioguerra@hotmail.es

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