“Una mentira repetida adecuadamente mil veces puede convertirse en verdad” (Joseph Goebbels – Ministro de la propaganda Nazi)
El miércoles pasado se dieron cita en algunas plazas públicas del país muchos colombianos desocupados que acataron la irreflexiva e irresponsable invitación autoritaria del orate gobernante de la patria, quien de manera absurda y esquizofrénica los conminó asistir a unas manifestaciones para respaldar su posición estúpida e insensata de que el incremento que él autorizó desbocadamente para aquéllos trabajadores que devengan un salario mínimo, habida cuenta de la suspensión decidida por el Consejo de Estado, al punto que al ser testigo de la famélica asistencia y precaria multitud, sólo atinó a decir que al salir de la presidencia quería ver la plaza rebosante, todo ello con un dejo de insatisfacción porque sus eunucos súbditos no lo acompañaron en esta oportunidad.
Ni el populista y desbocado alza del salario mínimo logró aglutinar a una masa amorfa que ha seguido irracional y obcecadamente las indicaciones de un mandatario que aún no ha entendido que debe gobernar para todos y no para los pocos colombianos que aún creen en sus desafortunadas decisiones, sumándole a ello una semana desafortunada que recrudeció la percepción que los colombianos tienen de él, cuando se conoció la infausta noticia de la muerte del menor Kevin Arley Acosta, y su señora madre señaló como responsable al gobierno.
La noticia que ha estremecido y conmovido al país está relacionada con la Nueva Eps, la cual ha sido intervenida dentro de la perorata emprendida por el presidente y su payaso ministro de Salud, quienes han querido culpar a las promotoras de salud de su ineptitud y maquiavélica decisión de intervenir a las eps, y ha resultado peor el remedio que la enfermedad, por cuanto se ha reventado y desfinanciado el sistema, y la realidad es que todo ha resultado en un rotundo fracaso, tras lo cual se han dado muchas muertes que han podido salvarse, pero esa incontinencia verbal de ambos para dar unas razones y explicaciones fuera de la realidad ha terminado por arrastrarlos hacia un desprecio total de quiénes no le comen cuento a tanta carreta gubernamental y a tanta incompetencia demostrada.
Ese cínico comportamiento del presidente y su desvergonzado ministro de salud simplemente ha demostrado que el sistema colapsó y ellos han quedado como un par de mentirosos e irresponsables que han pretendido endilgarle su fracasada administración a un sistema que antes de este gobierno la situación funcionaba y sólo requería unos ajustes y, sin embargo, hemos caído a lo más bajo dentro de unas directrices de unos incompetentes descarados.
Todo esto ha sido la génesis de una descabellada administración gubernamental desde todas las ópticas estatales y con ello ha quedado en evidencia que el gobierno del cambio ha resultado ser la más insólita afrenta hacia un pueblo que creyó en toda la palabrería barata de su candidato cuando rebasó de burdas mentiras a cierta parte de la ciudadanía que estaba hastiada de los políticos tradicionales que tampoco habían hecho absolutamente nada por ella y hoy observa con tristeza y vergüenza que, como los nidos de las palomas, la mitad ha sido paja y la otra mitad estiércol por cuanto la crisis se ha agigantado en proporciones exponenciales, máxime cuando todos los días se destapan burdos comportamientos de corrupción por parte de muchos de los alfiles del gobierno, quienes han convertido las arcas de la patria en su botín de cabecera, emulando aquella frase célebre de Nicolás Maquiavelo cuando expresó que “el fin justifica los medios”.
Es por ello que debemos elegir a los mejores y zafarnos de esos políticos bandidos y corruptos que han desangrado las arcas del Estado, así que en sus manos está la reconstrucción de la patria.
Columna de Opinión
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