Estamos salados

Columnas de Opinión
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Cuando ya los samarios creían que la solución al problema del agua potable estaba a la vuelta de la esquina, Petro los bajó de la nube.  No me cuento dentro de esos samarios porque desde el principio dije que no se podía creer en las promesas de Petro.  Es más, advertí que tanta lambonería del alcalde con Petro era inocua, y hasta dije que ojalá no le sucediera que al final de su mandato, no tuviera nada para mostrar distinto a unas promesas que no valían ni el papel en que estaban escritas.  Hoy estamos aquí: con el problema sin resolver y aparentemente sin solución a la vista; o por lo menos, no de la mano de Petro.
Petro aduce que la planta desalinizadora del Sur, era para darle agua a los ricos, a los del Irotama y demás.  No soy ingeniero ni voy a pretender serlo, y creo que los estudios que se hicieron evaluaron la conveniencia de la ubicación de las plantas.  De hecho, si yo fuera el Irotama, no querría que me colocaran una planta en la vecindad: es contaminación visual y ni que decir de las posibles perturbaciones que resultarían de tenerla cerca: olores, personal de mantenimiento, tráfico, entre otros.  La realidad es que una planta desalinizadora en el sector turístico lo hace menos atractivo.

Intentar romper la palabra empeñada con el cuento de la lucha de clases es un absurdo desde todo punto de vista.  Dónde esté la planta es irrelevante, o ¿es que acaso el agua no se envía por tubos a todas partes?  Lo importante es que haya suficiente cantidad y la infraestructura para trasportarla.  Pretende el presidente hacer campaña a su candidato con la necesidad y la esperanza de los samarios.  No son recursos de él sino de la Nación, y los compromisos fueron consignados en un Conpes.

El alcalde, a patalear, pero creo que nada se hará en lo que dure el gobierno Petro, y ojalá no gane Cepeda.  Debemos mantener intacta la esperanza.  Todo apunta a que habrá un gobierno de derecha, y más que de derecha, un presidente cuerdo y sin complejos ni adicciones, y entonces podemos retomar el tema. 

Al margen del revés presente, el alcalde hizo una buena articulación entre las partes, y creo que fue lo suficientemente sólida, para salir avante de este mal rato, y que la agenda puede retomarse después del 7 de agosto del presente año. 

El problema de agua y alcantarillado en Santa Marta no es un problema ni de izquierdas ni de derechas ni de pobres ni de ricos.  Es un tema de salud pública y una deuda de la Nación con la ciudad más antigua de Colombia. Como samario, rechazo tajantemente el irrespeto de Petro a la ciudad y a los samarios, y espero que tengamos el pundonor de recordar la ofensa a la hora de elegir nuevo mandatario.  No podemos seguir eligiendo personas que gobiernan caprichosamente y con sesgos ideológicos, importándole un rábano el bienestar de la comunidad.  La perversidad de capturar votos aprovechándose de la necesidad de las poblaciones y haciendo promesas que no cumplirán, es una bellaquería mayor.  Propongo declarar a Petro persona non grata.
Columna de Opinión e-mail: vivesg@yahoo.com