Populismo y progresismo equivalen a inmoralidad

Columnas de Opinión
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“Cuando el gobernante pierde la vergüenza, los gobernados le pierden el respeto”  (Refrán popular)
La patria sucumbe ante un proyecto político denominado el “Gobierno del cambio”, mismo que prometió ética, transparencia y justicia social, y triste y vergonzosamente ha terminado enterrando al país en un empobrecimiento total, llevándose por delante las instituciones, al tiempo que ha destruido y vapuleado la confianza democrática, permitiéndose la división social como herramienta de poder, lo que ha terminado por enceguecer el absurdo y estúpido narcisismo en el que se recrea diariamente el payaso orense, ese mismo que creyéndose la reencarnación de Bolívar patina entre sus propias excretas, y se le acabó el tiempo para recomponer el camino y tendrá que someterse al escarnio público ante la historia, misma que lo juzgará como un inepto e incompetente.

La historia lo juzgará como el presidente más incoherente de nuestra vida republicana reciente, durante muchos años criticó con despiadada ferocidad los bombardeos efectuados en el pasado próximo, cuando en el gobierno de Duque se dieron de baja muchos menores de edad, y en ese  momento nunca se mencionó por parte del entonces senador de la oposición el eufemismo de combatientes. En su momento aseveraba que si el alto mando militar tenía conocimiento de la presencia de menores en las zonas del bombardeo, ello confirmaba que se trataba de un “crimen de guerra”.

Es de resaltar que en año 2023 el presidente afirmó que su lucha en su gobierno sería evitar que se bombardeara niños, aunque en su propio mandato el reclutamiento ilegal de menores aumentó en algo más de 35% y se ha generado un bombardeo con víctimas menores, es decir, lo que antes condenaba con fiereza, hoy lo justifica y minimiza, con lo cual se confirma el adagio popular de que el pez muere por la boca, aunque lo que ayer criticaba y censuraba, hoy lo convalida y defiende,

En el Derecho Internacional humanitario existe el denominado “principio de distinción”, lo cual quiere decir que se debe diferenciar entre civiles y combatientes, -incluso combatientes de facto-,en donde la parte que ataca, en este caso las Fuerzas Armadas colombianas, puede atacar al grupo armado, pero no puede atacar blancos civiles, es decir, a estos niños reclutados forzosamente, resaltando que estos niños son considerados civiles y por ello gozan de protección; pero sí se puede atacar al grupo militar. Entonces la cuestión es si la muerte incidental de los niños cumple con el principio de proporcionalidad, otro principio fundamental del DIH.

Ahora bien, mientras los bombardeos son usados políticamente, los reclutadores de niños siguen sin castigo. Muchos de los responsables incluso ocupan curules obsequiadas y se disfrazan de defensores de derechos humanos, lo cual significa que Colombia es un país contradictorio, en donde se condena al Estado por operar legítimamente, pero no a los criminales por secuestrar a niños.

Tal contradicción se evidencia mucho más cuando se anuncia la compra y adquisición de aviones cazas y en 2021 el payaso orense aseguraba en medio de la crisis que esa situación se convertía en el máximo grado de irresponsabilidad gubernamental, ya que había criticado al gobierno de Duque por querer gastar dinero en la compra de máquinas para bombardear niños, pero hoy su nefasto y vergonzoso gobierno anuncia la compra de caza bombarderos Saab Gripen por un costo de 2.5 billones de pesos, mucho más alto al negociado por el gobierno anterior, es decir, más caro, menos unidades y una justificación técnica que nadie ha podido explicar con claridad, un negocio que desde ya tiene un halito de gran escándalo de corrupción..

Todo parece indicar que ello habrá de resolverse en las próximas elecciones, en donde la decencia y la autoridad deberán volver al poder y al gobierno.

 
Columna de Opinión e-mail: jmartinnoriega@hotmail.com

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