Sandeces administrativas y estupideces gubernamentales

Columnas de Opinión
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“Es verdad, soy un payaso, pero ¿qué le voy a hacer?, uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser” (Canción Payaso, autor Andy Montañez)


Colombia asiste al espectáculo más grotesco y vergonzoso del que se tenga historia en los últimos cincuenta años, mirando cómo el presidente se revuelca en sus propias excretas dándoselas de estadista y líder tercermundista, cuando no es más que un pobre y triste payaso convertido en el hazmerreír del mundo, con cuyo comportamiento absurdo socava los cimientos de un país que lo eligió para gobernar y él sencillamente se ha dedicado a cazar peleas por todos lados, comprando enemigos en donde no los hay y en donde ni siquiera lo conocen, en razón a que sus catilinarias no pasan de otras payasadas de su incoherencia administrativa, desnudando con ello su anemia gubernamental.

            Después de dárselas de redentor del vecindario, ignorando lo evidente y cohonestando marrullas y trapisondas de algunos de sus amigos se ha ido de bruces ante la cruda realidad que lo tiene patinando entre su imaginario mundo y una verdad de a puños, en donde cada día que pasa se hunde mucho más en el ideario ridículo sobre el cual sólo lo acompaña la cofradía de ignorantes y áulicos que le aplauden cuánta pendejada cacarea, mientras el país se cae a pedazos y él naufraga en creerse  el mesías del planeta.

            Tras negar hasta la saciedad la existencia del cartel de los soles y no rechazar el fraude ocurrido en las elecciones del bravo pueblo, ahora se enfrenta a un monstruo de mil cabezas de donde emerge el general  Hugo El Pollo Carvajal, quien durante muchos años fungió como jefe de inteligencia de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, cuando luego de ser extraditado desde la madre patria y aceptando muchos de los cargos imputados, ha dado información suficiente y comprobada para demostrar que la dictadura chavista apoyó financieramente la campaña presidencial de Gustavo Petro.

            Como consecuencia de todo ello y aun sin querer despertar de semejante pesadilla, al terminar la semana su nombre fue incluido en la temible Liista Clinton, un mecanismo administrativo que prohíbe al sistema financiero mundial hacer o tener relaciones económicas con sus aliados, recibiendo una muerte económica, conjuntamente con su alfil pendenciero y Ministro del Interior, al igual que su hijo y algunos otros miembros de su familia y su entorno político, quedando convertido en un paria internacional  y dejando a Colombia como una guarida de bandidos.

También, el Consejo de Estado, como máxima autoridad administrativa del Estado colombiano, le puso freno a sus pretensiones dictatoriales de querer sobrepasar sus límites e insistir en reformar el sistema de salud vía decreto administrativo, al tiempo que la tan cacareada reforma pensional sufre de paquidermia constitucional y todo pareciera indicar que también seguirá la misma ruta y terminará en el foso de las absurdas ilusiones del Eróstrato moderno, -bocón y charlatán- quien quiere incendiar el templo llamado Colombia, solamente para satisfacer sus ínfulas despóticas, tal cual el sátrapa que regodea en sus comportamientos.

            El gobierno del cambio está en cuidados intensivos, en las últimas horas se presentó la salida del gabinete del Ministro de Justicia, otro payaso más dentro de la cofradía del cambio que insiste de manera obcecada y absurda en citar y llamar al pueblo a una Asamblea Nacional Constituyente, lo que no pasa de ser otro embeleco más de un gobierno fallido que no da pie con bola y cada vez más se estrella en su propia incapacidad e ignorancia.

Es por ello que el país cuenta con exagerada lucidez y optimismo que cese la horrible noche y pasar la página de esta absurda realidad con este fallido y lánguido gobierno del cambio.

 
Columna de Opinión e-mail: jmartinnoriega@hotmail.com

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