Hubo una época en la medicina, antes del apogeo de los fármacos, en que muchas enfermedades se trataban con dieta. De hecho, le escuché muchas veces a mi tío abuelo Napoleón Franco Pareja, el médico más famoso de Cartagena, decir que la mejor medicina es la cuchara. La ciencia médica supuestamente ha avanzado desde sus tiempos, pero la realidad es que, a pesar de los supuestos avances, hoy la mayor parte de la humanidad está más enferma que nunca.
Las enfermedades crónicas son una pandemia, y en mi opinión son la mayor amenaza para la supervivencia de la especie. Recientemente, ante uno de esos escenarios en los que la ciencia médica no ofrece muchas opciones, y las que ofrece son peores que la enfermedad, me dediqué a buscar opciones, y afortunadamente las encontré, y como si fuera algo novedoso, la solución radica en los alimentos, en la dieta.
No soy médico, pero aprendí con la situación vivida, que los médicos no se la saben toda, y que la medicina tiene mucho más de arte que de ciencia. En mi búsqueda encontré dos doctores e investigadores que invito a todos los médicos que puedan leer inglés, consulten. Incluso tienen muchos videos en YouTube. La primera es la doctora Cate Shanahan, quien además de medica es bioquímica, y su último libro, Dark Calories, debe ser obligatorio para médicos y para todos nosotros. El segundo doctor es Sean O’Mara, y su libro se llama Growing Better Not Older. Ambos libros están escritos en un lenguaje asequible a las masas.
Intento resumir lo fundamental para que puedan beneficiarse. Lo primero es que casi todas las enfermedades crónicas son de origen metabólico ocasionadas por los aceites “malos”c y las comidas procesadas y ultra procesadas. Segundo, la mayoría de las enfermedades pueden ser revertidas o totalmente eliminadas prescindiendo de los aceites malos, y dejando de comer alimentos procesados y ultra procesados.
Contrario a lo que afirman hoy casi todos los médicos y nutricionistas, las grasas animales, es decir las grasas saturadas y ciertos aceites no refinados o extra vírgenes, conocidos como mono saturados, son los que debemos comer y no los que nos están vendiendo como saludables. La lista de los que son buenos: Grasa de cerdo o vaca, aceite de aguacate, aceite de coco, mantequilla de chocolate y aceite no refinado de palma, mantequilla. Aún más importante, estos son los que debe eliminar totalmente de su dieta y no consumir ningún producto que los contenga: Aceite de maíz, de canola, de semilla de algodón, de soya, de girasol, de cártamo (safflower), de salvado de arroz (ricebran), y de semilla de uva (grape seed). Además, evitar productos cuya etiqueta liste los siguientes: lecitina de soya o de girasol, glicerina vegetal, mono y di glicéridos y grasas interesterificadas. Eliminar esto y todo lo procesado y ultra procesado (en cajas o enlatados, azucares y harinas refinadas).
La solución está en volver a lo natural. Si va a tomar leche, que sea entera; aunque después de los cuatro años, uno debe tomar lácteos fermentados. Que las carnes y huevos y los productos animales provengan de animales alimentados como la naturaleza manda.
Cuando se le dá al organismo el combustible equivocado ese combustible se acumula, tejido adiposo, por todos lados y genera inflamación. La peor obesidad es la interna, o grasa visceral. Cambiando la dieta y consumiendo solo grasas y aceites buenos y productos sanos podemos eliminar esa grasa interna y sanar o mejorar significativamente.
Sanar el metabolismo incluye una flora intestinal sana y darle al organismo los minerales y vitaminas que necesita para crear las enzimas y demás que el cuerpo necesita para funcionar bien y evitar la inflamación. Hay que dejar de comer por placer y pasar a comer por nutrición.
Menciono algunas de las enfermedades de las que estamos hablando: cáncer, artritis, fibromialgia, enfermedades del corazón, presión alta, diabetes tipo 2, Parkinson, Alzheimer, depresión, ansiedad, próstata y disfunción eréctil y como dije, casi todas las enfermedades crónicas.
En la situación actual del sistema de salud colombiano, creo que esta información es relevante, o quizás usted o alguien que conoce está padeciendo una de estas enfermedades. No pierde nada y por el contrario es comer y vivir sano. A mi me sirvió y veo tanta gente fregada a mi alrededor, que no podía quedarme con esta información y creí mi deber compartirla con cuantas más personas pueda. Esta información hay que divulgarla.