No tragar entero

Columnas de Opinión
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Con bombos y platillos anuncio Petro anunció un centro de datos para la Inteligencia Artificial (IA) en Santa Marta, supuestamente el primero de América Latina, y que contará con la financiación de los árabes (G42) y de Ecopetrol. El alcalde Pinedo no ocultó su euforia y declaró a los medios: “La construcción de estos centros de datos es un regalo histórico en nuestros 500 años, que nos permitirá avanzar en inteligencia artificial, con la conectividad y la energía necesarias para consolidarnos como un polo de servicios globales de exportación. ¡Gracias por hacer posible este gran proyecto!”

Petro justifica esta iniciativa aduciendo que logrará la soberanía en el manejo de datos de los colombianos. Aunque ahora hay mucho interés en el tema, justificado por cierto, IA es una herramienta que se usa desde hace tiempo. En el sector bancario ha sido una herramienta poderosa en la optimización del servicio a los clientes; en la medicina hace cosas increíbles reduciendo costos; por ejemplo, un radiólogo es físicamente capaz de hacer 20 o 30 estudios radiológicos por día, mientras que la IA hace millones y con una mayor precisión clínica.

En la medida en que se desarrolle más esta tecnología desplazará a los humanos de actividades laborales y profesionales. Por el momento, se necesita la validación de los humanos, pero cada día IA es mejor.
En este campo, está la conectividad, el poder computacional y los datos. Los datos quizás es lo más fácil y barato y creo que la tal iniciativa de Petro consiste en crear y clasificar datos en español para facilitar el ejercicio de la cosa pública. No me queda claro datos para qué. Si es para el manejo de los datos públicos, sería una herramienta bastante limitada con ganancias marginales.

La inversión mencionada, creo que es de alrededor de unos 80 millones de dólares, es chichiguas. El entrenamiento de un sistema básico de Large Language Models (LLM) varía entre medio y cinco millones de dólares, dependiendo del poder computacional. Un sistema más complejo cuesta entre 30 y 192 millones de dólares.

Me llama poderosamente la atención que Petro haya elegido Santa Marta, que como parte de la Costa Caribe, tiene unos costos de energía altísimos. Un sistema bien montado y solido requiere de procesadores potentísimos, y en la medida que usen imágenes y mejoren en esto, consumen enormes cantidades de energía. Además, un sistema de enfriamiento. Microsoft, para el manejo de su IA tiene prácticamente una ciudadela de supercomputadores, y es tal la demanda de energía que estaba pensando instalar una planta de energía nuclear.

Los datos no sirven de nada si no pueden ser procesados a punto de llevarlos a realizar acciones, y sería bueno que Minciencias y todos los involucrados delinearan el alcance de este proyecto. No quiero sonar aguafiestas y desinflar a nuestro eufórico alcalde, pero esto suena, por ahora, a trencito eléctrico volador desde Buenaventura hasta Barranquilla; otro de los tantos desvaríos de Petro. No recuerdo a Char brincando en una pata de la felicidad con el anuncio del trencito volador, y mucho menos sirviéndole de caja de resonancia a semejante disparate. El deseo de congraciarse con Petro para conseguir lo que necesitamos en Santa Marta, no puede traducirse en comité de aplausos. Las iniciativas de Petro llaman a un cauto optimismo, que debe ser expresado en cualquier declaración que se haga al respecto.

El proyecto de IA puede hasta iniciarse, pero como en todo proyecto, en los puntos de evaluación, se puede optar por cancelarlo.

Entre otras cosas, en un país donde lo básico está aun por resolver, por ejemplo, acueducto y alcantarillado en Santa Marta, que el presidente Petro considere que la prioridad es un centro de datos es un despropósito. Vivimos en el reino del absurdo.
Columna de Opinión e-mail: vivesg@yahoo.com